En noviembre de 2015, siendo presidente municipal de Pachuca Eleazar García, escribí el artículo “Parquímetros, ¿para beneficio de quién?” Hoy, nuevamente, vuelve a presentarse el problema, es decir, la privatización de las calles para beneficio de unos “señores empresarios” sin importar el perjuicio a la ciudadanía, ni la inconformidad social que genera tales atropellos.
En 2015 privatizó las calles del centro de Pachuca un alcalde emanado de las filas del PRI, en los días que corren, una presidenta municipal salida del PAN. Quiero compartir, casi íntegro aquel artículo de 2015, para que comprobemos los ciudadanos, una vez más, que no hay una diferencia esencial entre quienes nos gobiernan y que al final de cuentas, lo que menos les importa son las necesidades reales y problemas de la inmensa mayoría de sus gobernados, pues hoy como antes, tanto en el gobierno municipal como estatal, se “gobierna”, o mejor dicho, se administran los recursos públicos para beneficio de una élite. Compare, amable lector, si todo lo que, al menos Antorcha dijo en relación a la administración de Eleazar García, no es aplicable a la actual administración municipal. Juzgue usted:
“Es claro que lo que más interesa al presidente municipal de la capital hidalguense es que Pachuca sea reconocida, o mejor dicho, su administración, porque aquí sí se sabe hacer negocios, por facilitar a las empresas sacar dinero al ciudadano con el permiso de la autoridad municipal. Ahora, resulta que la novedad en la Bella Airosa no es que el alcalde ya se haya sensibilizado y dotado de agua potable y drenaje a las colonias populares que, frente a sus confortables oficinas, desde hace un mes se lo están demandando, o que nos hayamos despertado con la agradable noticia de que nuestro presidente municipal, ahora sí, ya se preocupó por sus gobernados y mandó pavimentar las calles y tapar los enormes baches que se encuentran en la mayoría de las calles de la ciudad. ¡No! La noticia del mes es que, aunque no se resuelvan las demandas de los pachuqueños, tenemos que pagar un nuevo impuesto: ahora se concesionaron las calles de la ciudad a una empresa privada para que cobre por estacionar coches. Pero hasta el día de hoy yo no conozco alguna razón que explique en qué beneficia a los ciudadanos el uso de los parquímetros; lo único que alcanzo a ver es que, ahora hay que llenarle los bolsillos a unos individuos que tendrán el trabajo de poner las maquinitas para que marquen el tiempo de estacionamiento y reciban el dinero, así como los vehículos o las llamadas ‘arañas’ para inmovilizar el vehículo si no paga lo correspondiente al tiempo en que estuvo estacionado.
De acuerdo con información vertida por la propia presidencia municipal, la mayor parte de las ganancias quedarán en manos de la empresa concesionaria (Moviparq), o sea, ni siquiera serán para que la presidencia municipal obtenga ingresos y deje así de esgrimir el ‘argumento’ de la falta de recursos como causa de su desatención a las demandas de servicios públicos de los pachuqueños. Según la administración de Eleazar García, los primeros dos años que marca el contrato, la empresa le entregará al municipio 15 por ciento de las utilidades; los siguientes dos años, 20 por ciento; los siguientes dos, 25, y del octavo al décimo año, 30 por ciento. Así que, ¿dónde está el beneficio para los ciudadanos? Eleazar gobierna para que las empresas hagan negocio con el ya de por sí mermado bolsillo de los pachuqueños y de aquellos visitantes que aún gustan de visitar la ciudad, a pesar de que cada día se vuelve más complicada; también el PRD en el Distrito Federal les aplicó el parquímetro a sus habitantes y lo mismo hizo Morena en Texcoco; ninguna diferencia hay, pues, a la hora de gobernar para los poderosos: lo mismo da que sea de izquierda, de derecha o de centro; nunca lo hacen a favor de las mayorías, siempre a favor de los que todo lo tienen, pero que ambicionan más.”
Lo cierto es que si los gobernantes siguen ignorando la realidad del país y beneficiando con sus políticas económicas a las grandes empresas, la situación social y la propia paz se verá seriamente amenazada; la agudización de la desigualdad en México, que ha traído como consecuencia que hoy el hombre más rico del mundo, el señor Carlos Slim, tenga una fortuna que supera 40 por ciento del dinero de todos los mexicanos (El Economista, 11 de noviembre de 2015), y que tengamos una población de más de 85 millones en pobreza.
Con las políticas excluyentes se ayuda a que la mayoría de los ciudadanos, sobre todo los pobres y de las propias clases medias, financien a las grandes empresas que cada día pagan menos impuestos y, consecuentemente, amasan mayores fortunas, logradas gracias, en buena medida, a políticas como la aplicada por los alcaldes pachuqueños, que pone en bandeja de plata los dineros del erario a las empresas mientras se niega a atender las demandas justas de miles de sus gobernados que requieren urgentemente atención.

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