El robo de hidrocarburo,
además de dejar gasolina más barata
que los establecimientos, la cual en
la capital oscila entre 11 pesos el litro
de Magna y 14 la Premium, trajo al
estado, además, presencia de crimen
organizado, enfrentamientos entre
policías y presuntos delincuentes,
incendios y explosiones en tomas
clandestinas que ya cobraron
vidas, y un impacto en el suelo y los
mantos acuíferos en el que no se
tienen responsables; consecuencias
que paga la entidad al tener una
refinería y un sistema de oleoductos y
gasoductos que lo atraviesan.

Huachicol

Al igual que las bebidas alcohólicas adulteradas, el combustible alterado con otros compuestos químicos o en su caso robado es conocido como huachicol; de ahí el estatus de huachicoleros a quienes roban, principalmente por la “ordeña” de ductos, hidrocarburos de la empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex).
Históricamente, el robo de combustible a los ductos de Pemex en el país fue registrado por primera ocasión en el año 2000, según la propia petrolera, sin embargo, el delito aumentó exponencialmente en la última década y en lo que va de este año.
Desde inicios del milenio hasta finales de 2016, según el medio Expansión, hubo casi 7 mil tomas clandestinas por donde fue “ordeñado” combustible. De acuerdo con Pemex, la empresa cuenta con una red de ductos en el territorio nacional, con longitud operativa superior a los 17 mil kilómetros, en la que transporta hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos para su abasto.
La infraestructura de transporte por ductos está conformada por 13 sistemas a lo largo del país, en los cuales transportan crudo, crudo ligero, gas, gas húmedo sin procesar; gas LP, petróleo, gas natural, gasóleo, condensados o naftas (mezcla de hidrocarburos líquidos), petroquímicos, gasolinas y diésel.
La empresa cuenta con seis refinerías, en los municipios Cadereyta Jiménez en Nuevo León, Ciudad Madero en Tamaulipas y Minatitlán en Veracruz; además en Salamanca, Guanajuato; Salina Cruz, Oaxaca; y en Tula, Hidalgo.
De las refinerías parten oleoductos y gasoductos, cerca de 4 mil y 8 mil kilómetros respectivamente en todo el país, en donde los huachicoleros aprovechan para “ordeñar”, es decir, hacer cortes y sustraer combustible que más tarde transportan y comercializan.
Así, en lugares como Puebla pasa el poliducto Minatitlán-México y por el cual transportan 40 por ciento de combustible que llega a la Ciudad de México, lo que concentra un foco rojo en ese delito.

reprotaje

Casos en Hidalgo

En Hidalgo existen oleoductos y gasoductos como el de Poza Rica-Cima de Togo-Tula, Tula-Palmitas-Toluca, Nopala-San Juan del Río; Venta de Carpio-Santa Ana, Tula-Salamanca y Nuevo Teapa-Salamanca que pasan por Tula, Huichapan, Tepeji y Atitalaquia, al suroeste de la entidad; además de los que atraviesan Cuautepec al sureste del estado en colindancia con Puebla, que propician la “ordeña” en la entidad.
En el primer cuatrimestre del año, según información de la propia paraestatal, en la entidad encontró cerca de 140 tomas clandestinas en ductos. Pemex reportó a Cuautepec con mayor número de tomas clandestinas, mientras que siguen en orden descendente Tlanalapa, Tula y Tepetitlán; Tepeapulco, San Agustín Tlaxiaca, Tetepango; Pachuca, Tlahuelilpan, Tlaxcoapan, Ajacuba y Atotonilco de Tula.
Además de Tezontepec, Santiago Tulantepec, Nopala, Huichapan, Tepeji y Singuilucan, Epazoyucan, Chapantongo, Atitalaquia y Mineral de la Reforma.

reportaje¿Qué hacer?

  • El titular de Seguridad Pública
    en el estado instó a no consumir gasolina robada pues además de afectar en diferentes ámbitos mantiene al huachicoleo, mientras tanto pidió a la población denunciar para combatir el problema
  • Asimismo, Gerardo Sánchez
    expresó que después de cerca de 40 años de ser colocada la tubería de Pemex por donde transporta su combustible, es necesario una reinversión en nuevo material y el monitoreo en zona de huachicoleros
  • Mientras que el presidente
    de la Sehi además de coincidir con la necesidad de reinvertir en el sistema de ductos, exhortó a un esfuerzo interinstitucional para resarcir los daños del delito en
    el estado

 

El combustible alterado
con otros compuestos químicos o en su caso robado es conocido como huachicol; de ahí el estatus de huachicoleros a quienes roban, principalmente por la “ordeña” de ductos, hidrocarburos de la empresa paraestatal Pemex

En el primer
cuatrimestre del año,
según información de la paraestatal, en la entidad encontró cerca de
140 tomas clandestinas en ductos;
reportó a Cuautepec con mayor
número de tomas clandestinas

 

 

 

 

 

 

 

reportaheVenta y comercialización del combustible

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH), de enero de 2016 a junio de 2017, tan solo la dependencia estatal aseguró 737 mil 578.5 litros de hidrocarburo con un total de 60 presuntos responsables detenidos.
Los aseguramientos sucedieron en al menos 34 municipios, es decir, en 40 por ciento de las demarcaciones de la entidad; el más recurrente es Tula con 173 mil 535 litros en los últimos 17 meses.
A la lista siguen Tezontepec con 101 mil 564 litros decomisados, Cuautepec con 54 mil 290, Mixquiahuala con 45 mil 470, Tepetitlán con 37 mil 255 y Atotonilco de Tula con 32 mil 875 litros de combustible.
La mayoría de los decomisos ocurrió en camionetas para su transporte (del hidrocarburo) y posterior venta, que al momento de las detenciones fueron abandonadas por lo que de enero de 2016 a la fecha solo fueron aseguradas 60 personas.
La venta, según el propio secretario de Seguridad Pública de Hidalgo Mauricio Delmar Saavedra, se da a orilla de carretera, pues al generar demanda del combustible, las “tienditas” ofrecen la gasolina y tienen los contenedores con el hidrocarburo guardado en las partes traseras. Esto, declaró Delmar Saavedra, en zonas donde existe mayor incidencia del delito, desde Cuautepec, Tula y partes de Pachuca.
De acuerdo con información que recibió este medio, tan solo en la capital del estado se reconocen puntos de venta en el centro y sur de la ciudad, principalmente en talleres mecánicos o vulcanizadoras donde el precio del litro oscila entre 11 pesos para la Magna y 14 la Premium.
Sin embargo, muchas veces, la Policía estatal, quien es de los primeros respondientes, no puede intervenir por la calidad de delito federal y presentarse (la venta) en propiedad privada, entonces lo que procede es esperar la respuesta de la Procuraduría General de la República (PGR), mientras que ellos se dedican a las detenciones en vía pública.
En abril, a nivel federal, la Cámara de Diputados aprobó reformas para aumentar penas a los que roben combustibles, quienes podrían ser castigados con hasta 25 años de cárcel y multas de hasta 2 millones de pesos.
En el dictamen prevén penas de 17 a 25 años de prisión y multas de 17 mil a 27 mil veces el valor de la unidad de medida y actualización para quien, directa o indirectamente, reciba, recaude o aporte fondos que derivan del robo de combustible.
Además, sanciones de 12 a 20 años de cárcel y multas de 12 mil a 20 mil veces el valor de la UMA a quienes alteren los sistemas de medición, también a quien cause un riesgo de daño o de afectación a la normal operación de los sistemas de medición.
Y a quienes realicen la sustracción o alteración de ductos, equipos, instalaciones o activos de la industria petrolera, sin derecho y sin consentimiento de la persona que legalmente pueda autorizarlo.

Huellas del huachicol

A voz del propio secretario, el robo de combustible en la entidad genera daños colaterales a las parcelas, ecológicos, sociales con el reclutamiento y judiciales con el robo de vehículos, portación ilegal de armas de fuego y generación de riqueza ilegalmente.
Además del daño a los motores de los vehículos, pues no contiene los aditivos suficientes para que el auto no sufra la corrosión del motor.
La lucha de las autoridades contra el robo de hidrocarburos también desembocó en lo que va de la actual administración, de septiembre de 2016 a la fecha, en al menos 10 enfrentamientos armados entre policías y presuntos delincuentes.
Además de estrategias pendientes como el uso de drones y el manejo de recompensas a las personas que ayuden a dar con el paradero de los ladrones de combustible.

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