El libro de la semana (segunda parte)

Consejero editorial

En la anterior entrega abordamos del legado bibliográfico de Víctor Manuel Ballesteros García (1952-2005), profesor, historiador e investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), dos capítulos del libro titulado La iglesia y el convento de todos los santos de Zempoala, Hidalgo. Y su comarca: el primero relativo a la historia de Zempoala y el convento de todos los santos, el segundo en el que se abordan las construcciones religiosas-capillas: San Agustín Zapotlán, San Antonio Ostoyuca, San Gabriel Azteca, San Juan Tepemasalco, San Pedro Tlaquilpan, Santa María Tecajete, Santo Tomás Tetliztac; como segunda parte comentaremos haciendas y ranchos localizados en la comarca de Zempoala, vistos por Víctor Manuel Ballesteros.
En la región de Zempoala se localizan muchas construcciones que correspondieron a cascos de haciendas y ranchos, unidades productivas típicas del sector agropecuario desde tiempos coloniales hasta el advenimiento de la Revolución mexicana de 1910.
Ballesteros García señala que la hacienda, además de una estructura política, económica, social y jurídica que la sustentaban, constituía un conjunto arquitectónico que funcionaba como vivienda, adaptada a las necesidades de producción agrícola y ganadera, con respecto a Zempoala y su comarca la fabricación del pulque fue fundamental. La hacienda suele estar rodeada por una barda y el acceso principal es un enorme zaguán, que permanece flanqueado por torreones con almenas, ya en el interior se desarrolla un gran patio. La casa del hacendado, también llamada “casa grande”, estaba integrada por dependencias según sea la fortuna del dueño; contaba con jardín central, pasillos perimetrales cubiertos, un jardín con vista a la sala y comedor, en tanto la cocina y las alacenas se ubicaban hacia los patios de servicio, las recámaras se alineaban una a otra, en algunas haciendas existían salones de juego, sin faltar las viviendas de los peones, aunque algunas ocasiones éstas se desarrollaban fueran de la barda perimetral.
Existían trojes para almacenar cosechas con muros reforzados y ventilados por pequeñas ventanas. Los tinacales eran amplios y en las tinajas se depositaba el aguamiel convertido en pulque, existían amplias caballerizas, macheros, corrales y chiqueros; dentro de la arquitectura hidráulica se construían jagüeyes y presas, aljibes y acequias, así como bebederos para animales.
De las haciendas localizadas en la comarca de Zempoala la de San Antonio Tochatlaco tiene diferente antigüedad, ya que precede del siglo XIX, sin embargo surgieron en el siglo XVIII y XVII y se desarrollaron en el siglo XVIII y vivieron su auge en el siglo XIX y principios del XX.
Víctor Ballesteros se adentró al estudio de 13 haciendas y ranchos de los que damos cuenta.
Hacienda de los Arcos. Es una gran llanura, su nombre deriva de la fachada principal, medio hundidos en el jagüey y de gruesos muros se conservan algunos arcos del acueducto construido por Fray Francisco de Tembleque entre 1543 y 1560, entre Zempoala y Otumba.
Se estima que la Hacienda de los Arcos se construyó en el siglo XVIII y en 1898 tenía una superficie de mil 692 hectáreas; la fachada tiene una gran longitud que se acentúa por la repetición de claraboyas circulares de cantera, el zaguán principal tiene un balcón de cada lado que surgiere la arquitectura del siglo XVIII, en las cuatro esquinas existen torreones onchavados. Se dice que la hacienda es un verdadero museo, en sí misma su mobiliario de época puede considerarse como uno de los más notables que existen en el país, existe el salón Chino con grandes abanicos japoneses, piezas de cerámica oriental, pequeñas tallas de marfil y ricos mantones de seda de manila, además en el libro se describe una gran sala de armas, gimnasio recubierto de mármoles y azulejos, su distribución del interior asemeja palacios o castillos hispanos.
Hacienda La Trinidad. El casco de la hacienda vista por Víctor Manuel Ballesteros describe que tuvo grandes dimensiones en su momento de esplendor, hoy la mayor parte de la finca se encuentra en condiciones ruinosas, en alguna de las habitaciones se instaló en 1944 una escuela rural, sin embargo se localizó una placa con la fecha de 1739 y otra inscripción “reconstruida en 1897”. Del tinacal solo quedan siete pilares de tabique y seis arcos de tres centros. La hacienda de La Trinidad se remonta cuando menos al siglo XVIII, sus tierras comprendían 3 mil 50 hectáreas y permanecieron en producción hasta 1909.
Hacienda Metepec: Está ubicada a ocho kilómetros al norte de Zempoala, en el acceso principal se distingue en el casco un torreón de planta cuadrada fabricado con piedra y ladrillo con aspilleras. En el jardín interior se observan andadores de solera de ladrillo. En la construcción se utilizó la piedra llamada xalnene, que tiene una coloración amarilla y negra. El tinacal tiene al frente un portal con cinco arcos de medio punto que descansa sobre pilares de tabique, su techo –en el momento de su visita: 2002– estaba derrumbado.
Hacienda Montecillos. El casco de la hacienda es muy pequeño y no se cuenta con datos históricos sobre el inmueble, sus características arquitectónicas sugieren su construcción en el siglo XVIII, en la entrada principal luce un gran zaguán en el que aparece el monograma de Jesús entrelazado con otro de María, dentro de un ovalo rodeado de follaje y una cinta en la parte inferior con la leyenda de “Ave María”.
Hacienda Pueblilla. Sobresale en la fachada del inmueble el casco con murallas de mampostería, que forman un cuadrilátero con torreones en los extremos, éstos se asemejan a los de la Hacienda de los Arcos. El estilo de la fachada es ecléctico, su composición es simétrica y presenta conjuntos de balcones pereados, arriba se observa un entablamento con arquitrabe y la cornisa de cantera. La entrada principal da acceso a un jardín rodeado de corredores cubiertos con teja, al centro existe una fuente octagonal, la construcción incluye un tinacal muy amplio, también se destaca el techo de la capilla.
Hacienda de San Antonio Tochatlaco. Su construcción procede de 1840, la capilla de la hacienda luce una portada de estilo neoclásico y dos torrecillas neoclásicas. En el interior es atractiva la sala, el comedor, las recámaras que conservan mobiliario del siglo XIX y principios del XX, muchas de las habitaciones disponen de chimeneas. En 1898 llegó a poseer una superficie de mil 685 hectáreas; la finca se ubicaba en un ramal del ferrocarril, que llegaba hasta el portal del inmueble.
Hacienda de San Antonio Xala. En el casco existe un torreón de planta circular a lado del zaguán, en el que aparece la inscripción “Puente de la Luz 1888”, en el histórico existen registros que en 1706 don Antonio Rodríguez de Pedraza, conde de San Bartolomé de Xala, aparece como propietario, además de las haciendas de San José Gazave y San Cayetano. La hacienda de Xala llegó a tener una superficie de 2 mil 620 hectáreas. En el momento de la visita, en 2002, la fachada se encontraba en estado ruinoso.
Hacienda San José Tetecuintla. El casco tiene un pórtico clasicista con cuatro columnas de cantera que cubren toda la altura de la fachada. Se localizaron dos pinturas murales en las que aparece un ferrocarril y una bahía.
Hacienda de Santa Rita. En el porfiriato (1898) tenía una superficie de 730 hectáreas, su etapa constructiva posee cuatro patios y un torreón octagonal, fue reconstruida en 1992. En los corredores del jardín se aprecian dos murales, uno de ellos con escenas de un carnaval y el otro de un guitarrista acompañado de dos jovencitas con el letrero “la miel de la vida”.
Hacienda Tecajete. Toma su nombre del cerro Tecajete, que en náhuatl significa que tiene forma de bracero. Se mencionó de su existencia en 1652, otros registros lo remiten a 1717, existen noticias que la finca pertenecía a doña Nicolasa Montufar, para el siglo XIX esta hacienda seguía produciendo pulque y llegó a ser propietario Manuel González, compadre de Porfirio Díaz y quien lo sucedió a la presidencia de la República durante 1880 a 1884. Los torreones de la fachada tienen cuatro niveles, se aprecia una campana sobre la espadaña de la capilla fechada en 1793, en los terrenos se encuentran 28 arcos del inicio del acueducto de Tembleque, los cuales tienen símbolos prehispánicos.
Hacienda Tepa el Chico. Su nombre proviene del náhuatl tepan, que significa sobre piedras. La finca está en ruinas y ofrece aspectos de gran interés como son dos torreones, un jardín en el que aparece la fecha 1886. Sobre los muros se pintaron paisajes europeos, las habitaciones están cubiertas de vigas de fierro, su ubicación se localiza en un ramal del ferrocarril, lo que facilitaba el transporte de materiales. En la capilla destaca en su fachada un arco con la inscripción “reedificada en 1878”; la hacienda llegó a ser una de las principales productoras de pulque en 1902.
Hacienda Tepozoyuca. Es una de las haciendas más antiguas de la comarca de Zempoala, se sabe que Antonio García era el propietario hacia el siglo XVI, más tarde perteneció a Don Antonino Tagle, primer gobernador constitucional de Hidalgo. El casco tiene fachada clasicista, su basamento es de tierra roja. En el interior se llega a un jardín cuadrangular rodeado de pasillosm, existe una inscripción elaborada en piedra de tezontle que reza “jaguey 9 de julio_863 dueño de la…nino Tagle (sic)”. La hacienda tiene un tinacal hoy en ruinas. Como sucede en las haciendas la capilla ocupa un lugar especial, luce una campana fundida en 1893. Existe una figura del sagrado corazón y un grabado fechado en 1738.
Hacienda Zontecomate. Hacienda pulquera que se remonta al menos al siglo XVIII, el casco del inmueble está formado por un gran espacio amurallado con cuatro torreones, la entrada es por un portal con dos esbeltas columnas de cantera. La tienda de raya se aprecia a través de una ventana; cercano al casco se construyeron las casas de los peones.
Sin duda conocer la historia de Zempoala, su iglesia y el convento de todos los santos, su comarca rodeada de ranchos, haciendas y capillas permitirá al lector adentrarse más al conocimiento del patrimonio cultural y arquitectónico de los hidalguenses, como fue investigada y vista en 2002 por Víctor Manuel Ballesteros García.
La iglesia y el convento de todos los santos de Zempoala, Hidalgo. Y su comarca puede consultarse en las bibliotecas de la UAEH y en Carácter Librería, en el Pabellón Universitario, en Ciudad del Conocimiento.

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