La importancia de usar una marca

266
MIROSLAVA RAMOS MENDOZA

Hace algunos días comentaba la importancia de contar con el registro de una marca y el beneficio en favor de su titular respecto de su uso exclusivo, así como de las bondades que una marca confiere en su calidad de identificador de origen de productos o servicios, asociando directamente el producto con la empresa. También ensalzamos las funciones que brinda una marca como la distintiva, la publicitaria y la económica, al convertirse en el activo intangible más valioso de una empresa, toda vez que un signo distintivo vale en función de la percepción que sus consumidores y clientes tienen sobre ella.

De tal suerte que recomendamos: ¡proteja su marca!, y no deje de lado tramitar el registro marcario. Sin embargo, la protección que se le confiere a una marca no solo es a través del registro per se, sino también mediante el uso de esta dentro de sus canales de comercialización. De conformidad con nuestro ordenamiento jurídico, la marca deberá usarse en territorio nacional, tal como fue registrada o con modificaciones que no alteren su carácter distintivo. Entendiendo por uso de marca la puesta en el mercado de los productos o servicios que esta distinga, es decir, que estos se encuentren disponibles en el mercado en la cantidad y del modo que corresponde a los usos y costumbres en el comercio. También se entenderá que la marca se encuentra en uso cuando se aplique a productos destinados a la exportación. Sin embargo, será responsabilidad de su titular el poner en uso su marca como una obligación derivada del derecho exclusivo que esta le confiere la función de identificación. Es decir, su propietario debera de poner a disposición del consumidor en territorio nacional el bien que fabrica o el servicio que provee distinguiéndolo así de sus competidores.

Por otro lado, si una marca no es usada durante tres años consecutivos en los productos o servicios para los que fue registrada, procederá la caducidad de su registro, salvo que exista una causa justificada o que su titular o el usuario tengan concedida licencia inscrita ante el instituto y la hubiese usado durante el periodo de los tres años anteriores. No obstante, con las reformas a la ley de la materia entradas en vigor en agosto del año pasado, el titular de una marca deberá declarar ante el instituto el uso real y efectivo de la marca durante los tres meses posteriores, contados a partir de que se cumpla el tercer año de haberse otorgado el registro, de lo contrario el registro caducará de pleno derecho.

Situación que me parece bastante razonable, pues el espíritu de una marca es transitar por los circuitos comerciales a través de un mundo de consumidores y competidores y el desuso de la misma por un periodo de tres años, además de borrarla de la mente del consumidor, estaría entorpeciendo las barreras comerciales de otros tantos productos o servicios que se verían frenados por marcas varadas en el tránsito comercial y como consecuencia de dicho desuso marcario el signo distintivo muere en su totalidad.

No obstante lo anterior, a principios del presente mes se dio a conocer la iniciativa con proyecto de decreto respecto de la nueva ley de la propiedad industrial, propuesta por el senador Ernesto Pérez Astorga, integrante del grupo parlamentario del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), la cual prevé, dentro de sus muchos aspectos relevantes, la posibilidad de dictar la caducidad parcial de registros marcarios respecto de los productos o servicios que este ampare, con el fin de dar certeza a los titulares y al público en general sobre la protección específica del derecho conferido, o bien, sobre el uso real en el mercado. Lo anterior, a efecto de que se tenga una base de datos marcaria efectiva, lo cual se traduciría en beneficio de los usuarios del sistema de propiedad industrial y el público consumidor. Lo cual busca, de acuerdo con el senador, evitar la duplicidad de procedimientos y resoluciones contradictorias, brindando mayor certeza jurídica de los actos emitidos por el instituto.

De tal suerte que con la entrada en vigor de la nueva ley, la caducidad parcial aplicará solo sobre aquellos productos o servicios que no se encuentren en uso, eliminando así la protección y uso exclusivo sobre aquellos productos sobre los que no hay participación en el mercado.

Ejemplo: si un solicitante pidió ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) el registro de la marca “Artigel” en la clase 29 internacional, de acuerdo con el principio de especialidad para proteger: carne, pescado, aves y caza; extractos de carne; frutas y vegetales en conserva, congeladas, secas y cocidas; gelatinas, mermeladas, compotas; huevos, leche y productos lácteos; aceites y grasas comestibles, pero la marca es usada solo para comercializar gelatinas, con las disposiciones de la nueva ley, al momento de renovar, o bien, a petición de un tercero, la marca “Artigel” podría limitar su protección solamente a gelatinas y no al resto de los productos, por lo tanto el registro de marca per se conservará vida, pero se limitar a torno a los productos en los que logre demostrar su uso.

Visto lo anterior, es de vital importancia mantener la vigencia de una marca a través de la participación activa en el mercado de los bienes o productos que esta oferta, sirviendo de apoyo los medios tecnológicos –uso de Internet– como herramienta para comercializar bienes u ofertar servicios, dado que su alcance territorial trasciende fronteras sin necesidad de contar con un local en cada país, aunque esto no siempre signifique que el producto o servicio amparado por la marca se encuentre disponible en México a pesar de ser localizable en la web. Sin embargo, la oferta en Internet de bienes y servicios puede calificarse como uso, para efectos de mantener la vigencia de la marca, siempre que estos resulten accesibles por el consumidor en nuestro país a través de ese mecanismo electrónico.

A manera de conclusión: registro y uso, como medio de protección de una [email protected]
www.erapi.com.mx
Facebook: Esquivel & Ramos Asociados

Comentarios