Fidel Wilivaldo Pérez Tovar

El tema que en Hidalgo ha preocupado a la militancia activa de varios partidos políticos es el cambio de sus dirigentes, y Morena no es la excepción.

Después de un Congreso nacional de congresistas morenistas, que aprobó, que este año no fuera renovado el comité estatal y los comités municipales, como marca el estatuto, eso por conveniencia a la tarea que la ciudadanía encomendó al mismo partido. Los militantes se preguntan si es por designación directa del comité nacional, ¿qué perfiles considerarán para esa ardua tarea?, pues ya muchos equipos de trabajo se han pronunciado a favor o en contra de los nombres que perfilados, y de paso se deja entre ver la división que existe al interior.

Si bien es cierto, antes de las pasadas elecciones muchos personajes de la actividad política de nuestro estado se sumaron, entre diputados en funciones, exdiputados, exdirigentes estatales de diferentes partidos políticos, entre otros, y ante el descontento de un sector de la militancia por esas integraciones, Morena no puede quedarse sin dirigente estatal.

Siendo Morena un partido político con apenas cuatro años con registro nacional y que ha alcanzado una votación histórica, y donde se aglutinan diferentes pensamientos y “corrientes de ideas”, el próximo presidente debe de tener la capacidad de poder unificar a todos y ser incluyente, cuestión por la que muchos personajes han externado su descontento ante esa situación. Pues tal parece que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ya aprendió que las corrientes al interior de su partido los ha llevado a la crisis que está pasando actualmente, y que Morena está sesgándose a esa forma de trabajo.

La mejor definición que le han dado a Morena es que “es un partido político donde existen diferentes ideologías políticas que son mayoritariamente de izquierda”, acorde a eso, debería de designarse al nuevo dirigente que estará en funciones solo un año, pero un año muy importante donde deben sentarse las bases para el trabajo de las elecciones municipales de 2020; y de llegar un dirigente que no atienda a todas las voces y utilice mecanismos de unificación para que ese proyecto avance, no solo corren el riesgo de estar como en la elección anterior, donde solo obtuvieron una sola presidencia municipal, sino que el cobijo del efecto Obrador no alcance para poder lograr la cuarta transformación en nuestro estado, pues de los resultados de 2020 dependerá mucho el resultado que podría obtenerse en 2021, y será imperdonable llegar con un partido fracturado y a expensas de tener la bandera del gobierno federal.

Es preciso mencionar que no solo la tarea será del presidente interino del comité estatal, también en gran medida los resultados serán de todos los militantes, pues el diálogo y el intercambio de opiniones debe de apremiar para poder fortalecer algunas debilidades que a todas luces se notan.

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