Por desgracia, cada final de sexenio cientos de trabajadores de confianza viven en la incertidumbre porque no saben si tendrán trabajo la próxima administración. Y este intervalo entre el ocaso del gobierno de Francisco Olvera Ruiz y el entrante de Omar Fayad Meneses no es la excepción. Y más, desde que Fayad declaró a la prensa que habría “una reingeniería” en el gobierno estatal, que puede traducirse, palabras llanas, en un recorte de personal. Y mientras llega el próximo gobernador electo Omar Fayad, la administración actual le pavimenta el camino para que no tenga contratiempos. Ayer varios trabajadores del Instituto para la Atención de las y los Adultos Mayores de Hidalgo denunciaron que de forma imprevista les fueron entregadas sus cartas de no renovación de contrato. Mientras trabajaban en la Semana del Adulto Mayor, fueron notificados respecto a que, al menos por el momento, ya no trabajarían más en la administración estatal. Según el testimonio enviado a este diario, 250 personas están en esa situación. Para colmo, el gobernador Francisco Olvera pintó su raya y dijo que es normal y sucede cada cambio de gobierno. La recontratación de personal o la rescisión de su contrato son atribuciones del próximo gobernador Omar Fayad, declaró el propio Olvera. Es decir, las rescisiones de los contratos están en la ley y los trabajadores, porque así funciona el entramado legal, no tienen otra más que aceptar su poco prometedor futuro laboral. Aquí cabe preguntar: ¿esto es justo para quien ha dedicado años de su trabajo a la administración pública? De filón. Otros que padecen de incertidumbre son los regidores electos cuyos municipios aún siguen impugnados. Cuando falta menos de una semana para que entren los nuevos gobiernos, la incertidumbre está a todo lo que da.

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