Mediante una fórmula matemática ventajosa y arcaica, el Instituto Estatal Electoral (IEE) repartió el presupuesto que ejercerán las nueve fuerzas políticas en el proceso local en marcha. Como siempre, el partido oficial acaparó el financiamiento: 9 millones 135 mil pesos dispondrá el Revolucionario Institucional para elegir diputados locales. Ninguna sorpresa, pues es así como se acapara el poder: con dinero. Los partidos políticos en Hidalgo gastarán 36.6 millones de pesos como financiamiento público. La tarde de ayer, el consejo general del IEE, en sesión extraordinaria, aprobó el acuerdo emitido por la comisión de prerrogativas. En la exquisita repartición siguen el Partido Acción Nacional y el de la Revolución Democrática, con 6.6 y 4 millones de pesos respectivamente. Al final de la lista aparece el infumable Partido del Trabajo que alcanzó a rasguñar la cantidad de 706 mil pesos. La distribución se hizo con base a la cantidad de votos recabada por cada fuerza política en el reciente proceso electoral local, una fórmula que resulta inequitativa si se basa en la lógica que dinero es poder. Poder de compra, poder de anunciarse, poder acarrear, poder vigilar, poder mantener el voto corporativo y finalmente poder llevar, por las buenas o por las malas, más sufragios a las urnas. La fórmula utilizada para repartir el dinero es tan siniestra como antidemocrática, premia la lógica que quien tiene más dinero podrá asegurar que la maquinaria siga aceitada y funcionando. Los que pagarán los platos rotos serán los partidos de siempre, lo que en el argot periodístico llamamos la chiquillada. Morena, Movimiento Ciudadano, Encuentro Social, Nueva Alianza y Verde. Los últimos dos, con 3.2 y 2.2 millones de financiamiento, demuestran que solo fueron patiños del tricolor, no les alcanzó la coalición que conformaron hace dos años para alimentar sus finanzas de cara al actual proceso. Ahí está el reto para el resto de los partidos, anaranjados, morados o azules, demostrar que a pesar de la desventaja financiera es posible ganar con propuestas innovadoras, razonadas y reales. De filón. Con justa razón, van al sillón de los acusados los titulares de las entidades paraestatales y organismos descentralizados, al final de cuentas también cobran del presupuesto público.

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