Hasta parecen de un disco rayado las acciones de la secretaria de Cultura Alejandra Frausto y su equipo de gente desde el inicio de su gestión, las mismas tácticas dilatorias del viejo priismo y del rancio panismo, el mismo pensamiento neoliberal clasista y de un racismo disfrazado de bienestar para los pueblos originarios aunados a una soberbia exacerbada, son ya el sello de esta señora que se comporta como marquesa y no como secretaria de estado y que actúa de manera proporcional a la inopia del presidente de la República en materia de arte y cultural. Aquel hombre que en campaña demostraba una cultura general y que hoy insiste en dar lecciones de historia estancado en discursos decimonónicos que polarizan al país entre liberales y conservadores, no es más que el reflejo del largo letargo educativo y cultural que vive la Nación con el aderezo de la traición a muchos sectores del país, entre ellos el cultural.

El capricho presidencial del centro cultural en Chapultepec, una inversión millonaria innecesaria, en estos momentos en la urgencia de una pandemia y la parálisis económica, requiere de acciones inteligentes que atiendan la crisis vital en la que se encuentra la comunidad artística y cultural que está reventando por hambre y con ella el quehacer artístico. Un gasto inútil que contradice la letanía de la “austeridad republicana” y “primero los pobres”, hacia un sector que se encuentra ya en la pobreza a pesar de ser uno de los sectores productivos que más aportan al producto interno bruto.

El “proyecto” Chapultepec en estas condiciones, responde a las necesidades de las cortes del poder y está muy lejos de aportar en estos momentos al desarrollo del arte y la cultura nacional. Intereses creados y fomentados por la secretaria Frausto que se ha vuelto la orgullosa “patiño” de la presidencia. Un proyecto asignado por dedazo y no por licitación abierta y pública en ninguno de sus programas, un gasto millonario asignado también por dedazo y que paradójicamente es ajeno al paupérrimo presupuesto asignado a cultura en el presupuesto de egresos y que también es un dedazo impuesto por el presidente al Congreso de la Unión donde todos muy obedientes aprobaron la orden presidencial de no tocar el presupuesto desde que comenzó su gestión.

Hace dos meses que tres colectivos, aparentemente habían logrado un apoyo mínimo de 15 mil pesos para 3 mil 850 artistas y trabajadores de la cultura solo para paliar la crisis y en cuanto se pudiera salir a la calle se trabajaba para desquitar el apoyo, se retomaban las plazas y centros de trabajo. A propuesta de la misma Secretaría de Cultura se entregarían a través de un banco de funciones. También propusieron que quien quisiera podría solicitar un crédito a la palabra en la Secretaría de Bienestar, una propuesta abominable que lucra con la miseria de la gente. Así se acordó con la intervención de la Secretaría de Gobernación como testigo.

Hoy, una vez más, la secretaria Frausto, rompe acuerdos, manipula y miente, estas son las únicas prácticas reales de toda su gestión. Ni crédito a la palabra ni banco de funciones ni el listado de 3 mil 850 personas reconoce a estas alturas y encima quiere condicionar cualquier clase de apoyo para que los artistas trabajen para el centro cultural de los Pinos. Sigue sin salir la convocatoria para el banco de funciones y ahora también trae entre dimes y diretes a la Secretaría de Gobernación, haciéndose de la vista gorda para una reunión solicitada por los colectivos para que rinda informes sobre los acuerdos tomados con la comunidad.

Es lamentable y una vergüenza el nivel de secretaria cultural que tiene México, los grados de incompetencia y demagogia si los tradujéramos a decibeles ya traeríamos los oídos reventados. Pero la secretaria Alejandra Frausto tendrá que rendir cuentas ante las instancias oficiales, tendrá que explicar, por ejemplo, como ya han denunciado bailarines y coreógrafos, por qué razón, y con un mandato presidencial del recorte del 75 por ciento como parte del plan de contingencia en esta crisis, los funcionarios de la Secretaría de Cultura siguen cobrando los mismos sueldos desde hace más de 150 días, ¡cinco meses de cuarentena! mientras artistas, trabajadoras y trabajadores de la cultura se están muriendo de hambre sin poder trabajar. ¿Por qué tiene prioridad el gasto en una mega infraestructura como Chapultepec cuando se están cerrando centros culturales, las zonas arqueológicas están en riesgo, la investigación y la producción artística están paradas? Mucha farsa concentrada en una secretaria, mucha incompetencia y mucha demagogia para un gobierno que miente diciendo que es de izquierda. La verdadera izquierda nunca hubiera permitido que se violaran los derechos de los trabajadores ni los derechos humanos, ni hubiera permitido la persecución a los movimientos sociales, ni hubiera traicionado a los pueblos originarios, ni convertiría los intereses de empresarios y trasnacionales en su prioridad, mucho menos el desmantelamiento de la ya mermada infraestructura cultural y por supuesto nunca pasaría por encima de la dignidad de artistas y trabajadoras y trabajadores de la cultura.

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