“Salías del templo un día Llorona cuando al pasar yo te vi,
salías del templo un día Llorona cuando al pasar yo te vi.
Hermoso huipil llevabas Llorona que la Virgen te creí,
hermoso huipil llevabas Llorona que la Virgen te creí.
Hay de mi Llorona, Llorona, Llorona del campo lirio
El que no sabe de amores Llorona, Llorona no sabe lo que es martirio,
el que no sabe de amores Llorona, Llorona no sabe lo que es martirio…

Nosotras las mujeres independientemente de ser valientes, atrevidas, bellas, inteligentes, etcétera, también tenemos penas y sufrimientos, tanto personales como familiares. Con penas y sufrimientos, pero así vivimos y debemos salir adelante y más aún cuando se tiene una familia con hijos.

En esta ocasión se comentará de una mujer sin igual y alusiva a nuestras tradiciones mexicanas del Día de Muertos, pero que se dice tanto de ella que no se alcanza a comprender si fue una realidad, mito o leyenda.

La leyenda es un relato que cuenta hechos humanos y sobrenaturales por igual, transmitidos a través de las generaciones, esto es que cada institución familiar tiene sus propias leyendas o hechos acontecidos de tiempo atrás y que se comentan en muchas de las ocasiones en estas fechas tan especiales en la misma familia de forma oral, en algunas de las veces alguien de la familia se preocupa por anotar en una libreta para posteriormente contárselas a sus hijos y así es como se va transmitiendo de generación en generación y esto no es únicamente entre las familias, puede ser también lo que aconteció en una comunidad, pueblo o región específica del lugar.

Las leyendas, a pesar de comentarse sobre todo de hechos sobrenaturales, milagrosos o también pueden ser de criaturas ficticias, algunas de las personas del lugar lo consideran como creíbles. Con dicha credibilidad, se pretende conseguir dar a la leyenda un lugar conocido por la comunidad que ahí habita y una posición remota en el tiempo. Por lo que la importancia de la leyenda es que de esa forma se creaban escenarios creíbles y situaciones posibles que situaban al relato en un mundo que les resultara familiar para las personas que transmitirán el relato a las próximas generaciones por venir.

Las leyendas relatan hechos sucedidos en un tiempo y lugar determinados, donde las acciones tienen un carácter tradicional y se mezclan sucesos relacionados con: la patria, héroes populares, criaturas imaginarias y ánimas. Es muy variada la temática de las leyendas, por lo que no es extraño que los relatos hayan mutado a medida que se transmitían de forma oral o escrita. Cada persona que la escucha y que posteriormente repite los relatos lo hace muy a su manera, con sus propios recursos narrativos, agregando o quitando detalles comentados y el tipo de profundidad que les den, haciendo su descripción propia.

Parte de nuestra cultura está fuertemente ligada con las leyendas, porque es una cultura popular tradicional de los pueblos o regiones. Cabe aclarar que las leyendas están muy relacionadas con la cultura popular que es la tradición de los pueblos y comunidades, por lo que estas se podían buscar en los sentimientos arraigados de la comunidad, así también sus deseos y temores a lo que les pudiera pasar de acuerdo a esa misma cultura popular. Las mencionadas leyendas son un recurso para la realización de un análisis de los pueblos, pues en estas se encuentran los conocedores y pueden percibir de qué forma el pueblo percibe al entorno, así como su religiosidad e identidad.

Por otro lado, se tiene al mito, el cual es un relato tradicional sagrado, dotado de carácter simbólico que, usualmente, relata los acontecimientos extraordinarios y trascendentes involucrando a seres sobrenaturales o fantásticos como lo son: dioses o semidioses, monstruos y demás, que funcionan en el marco de una mitología o una cosmogonía que viene a ser la concepción del Universo.

Los mitos, al contrario de las leyendas, no tienen testimonio histórico, o sea, no son comprobables, a pesar de que por lo general se consideran verdaderos o válidos en las diferentes culturas y esto se debe a que funcionan como explicaciones imaginarias a fenómenos complejos y sirven para comunicar los valores, creencias y conceptos a las futuras generaciones; por lo que los mitos no funcionan fuera de dichos sistemas de creencia.

En este espacio, comentaré sobre la historia de una mujer que tuvo alegrías y muchas tristezas, al grado de denominarla Llorona. Este relato es de una historia triste y también una de las más famosas leyendas mexicanas, que dado su tipo llama la atención de los mexicanos y extranjeros, por lo que ha dado la vuelta al mundo, y sí, se trata del personaje de una mujer y que tiene sus orígenes desde que surgió nuestro México y que se unió con la llegada de los españoles.

Antes de la llegada de los españoles, en México todos éramos indígenas y precisamente fue una mujer indígena que se enamoró de un caballero español y de ese romance nacieron tres bellos niños y ella los cuidaba con mucho amor, ya que eran su adoración. Nadie sabía de esa relación y menos de la existencia de los niños, puesto que estaban totalmente ocultos a toda la sociedad, el caballero español le prometió muchas cosas y estaba ella en constantes mentiras en la sombras ella se encontraba feliz con esa situación, porque tenía su familia formada, las necesidades que tenían sus hijos eran atendidas por su padre que siempre se encontraba con ellos y pensando que su relación se encontraba bien establecida, le pidió a su pareja que formalizaran su situación, el caballero daba miles de escusas, quizá por temor al qué dirán por ser un miembro importante de la sociedad en los más altos niveles y pensaba mucho en ello (Bacon, 2000).

El nexo del caballero que tenía con una mujer indígena le preocupaba pensando que le podía afectar a su estatus social en el que se encontraba, pero la insistencia de la mujer y la negación del caballero no terminaría bien, un tiempo después la abandonó y se casó con una mujer española que pertenecía a su misma clase social. Nuestra indígena se enteró de dicho casamiento y dolida por la traición y engaño del caballero, llegando casi a la locura, desesperada totalmente, llevó a sus tres hijos a la orilla de un río y abrazándolos fuertemente con el gran amor que les tenía los hundió en el agua hasta ahogarlos, una vez cerciorándose que ya no tenían vida, ella se ahogó junto con ellos terminando con su vida, por no soportar el gran dolor de sus actos que cometió (Riva Palacios & De Dios Peza, 1996).

A partir de ese día, se escucha su lamento lleno de dolor de la mujer en el río donde ocurrió la tragedia. Existen personas hasta nuestros días que aseguran haber visto a una mujer delgada vestida de blanco vagando, buscando desesperada con profundo dolor y gritando de dolor clamando por sus hijos. Se dice que su culpa no la deja en paz, pero que se esfuma.

“… No sé qué tienen las flores Llorona, las flores del camposanto,
no sé qué tienen las flores Llorona, las flores del camposanto,
que cuando las mueve el viento Llorona parece que están llorando;
que cuando las mueve el viento Llorona parece que están llorando.
Hay de mi Llorona, Llorona, Llorona llévame al río,
Hay de mi Llorona, Llorona, Llorona llévame al río.
Tápame con tu rebozo Llorona porque me muero de frío,
tápame con tu rebozo Llorona porque me muero de frío.
Dos besos llevo en el alma Llorona que no se apartan de mí
dos besos llevo en el alma Llorona que no se apartan de mí,
el último de mi madre Llorona y el primero que te di
el último de mi madre Llorona y el primero que te di.”

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