La Maestranza, rematada y en riesgo de desaparecer

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Por debajo de su valor y sin el menor aviso, un funcionario del actual gobierno estatal adquirió La Maestranza, sitio ubicado en el corazón de la Bella Airosa, fundada entre 1907 y 1920, que significó una importante fuente de empleo para los pobladores de aquella época y jugó un papel transcendental en la historia de la ciudad minera y de todo un país.

En ella, gran cantidad de obreros, maestros en las artes de la herrería, fundición, forjado, entre otras, fabricaron y repararon todo tipo de piezas utilizadas para la minería. No obstante, hoy se encuentra abandonada, a merced del paso del tiempo y con un futuro incierto luego de ser vendida en total discreción, lo que desencadenó una gran polémica ciudadana por la recuperación del espacio y con ello, el legado y la identidad de un pueblo.

COSTÓ 11 MILLONES DE PESOS A FUNCIONARIO ESTATAL ADQUIRIR EL TERRENO

A casi 30 años de que La Maestranza cerrara sus puertas, obras al interior del sitio fueron detectadas por vecinos y denunciadas por el Comité para la Conservación y Preservación del Centro Histórico de Pachuca; las mismas, son impulsadas por el propietario del lugar Eduardo Baños Gómez, actual secretario de Turismo en Hidalgo, quien compró el terreno por 11 millones de pesos.

Una serie de escritos a los que este diario tuvo acceso, dan cuenta que el 29 de octubre, a través de Onofre Cornejo Teudocio, el funcionario estatal compareció en el carácter de tercero interesado dentro del juicio de amparo con número de expediente 400/2020-V, promovido por ciudadanos con la finalidad de frenar las acciones al interior del terreno.

En dichos documentos también se encuentra el contrato de compra-venta ante el notario público número 21 en el distrito judicial de Pachuca, cuyo titular es Víctor Manuel Fayad Meneses; mismo que fue celebrado entre Baños Gómez y la Compañía Minera Real del Monte y Pachuca SA de CV, para la adquisición del predio de 5 mil 995 metros cuadrados (m2), denominado Maestranza.

El precio pactado por el terreno fue de 11 millones de pesos, equivalente a un promedio de mil 834 pesos el metro cuadrado, mismos que fueron cubiertos en tres pagos; el primero por 7 millones 900 mil pesos, el segundo por un millón 500 mil y el tercero por un millón 600 mil pesos. Ello, pese a que el Comité del Centro Histórico de Pachuca estimó que su valor era de 3 mil pesos el m2 en el entorno.

Pero la finalidad de dicho escrito es que la autoridad federal deseche el amparo tramitado por la ciudadanía al señalar que “no han sido vulnerados en ningún momento en su derecho al acceso y disfrute de bienes y servicios culturales, toda vez que dicho inmueble es propiedad privada y el mismo no es considerado un monumento histórico”, como fue argumentado por quienes interpusieron el recurso.

Lo anterior, está sustentado en un segundo documento de fecha 30 de octubre, el cual consiste en la respuesta de la dirección del centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Hidalgo a la solicitud SIT 2635-20 realizada por Eduardo Baños Gómez, donde en su carácter de propietario pide permiso para realizar trabajos de restauración y remodelación dentro del inmueble.

Al respecto, el instituto resolvió que dicho espacio “no ha de considerarse como un monumento histórico, toda vez que el mismo fue construido en 1920”, hecho que fue constatado a través de un dictamen emitido por el área respectiva del organismo, sin que en dicho oficio anexe algún otro documento que dé cuenta de lo anterior.

CONTABA CON UN ALMACÉN DE AMPLIAS PROPORCIONES PARA GUARDAR LOS INSUMOS

GRAN CANTIDAD DE OBREROS, MAESTROS EN LAS ARTES DE HERRERÍA, FUNDICIÓN, FORJADO, ENTRE OTROS, FABRICARON Y REPARARON TODO TIPO DE PIEZAS UTILIZADAS PARA LA MINERÍA
EL PRECIO PACTADO POR EL PREDIO EQUIVALENTE A UN PROMEDIO DE MIL 834 PESOS EL METRO CUADRADO, ELLO, PESE A QUE EL COMITÉ DEL CENTRO HISTÓRICO DE PACHUCA ESTIMÓ QUE SU VALOR ERA DE 3 MIL PESOS

¿Qué dice la ley y el funcionario?

De acuerdo con la Ley General de Responsabilidades Administrativas, en su artículo 52, incurrirá en cohecho el servidor público que obtenga, con motivo de sus funciones, cualquier beneficio no comprendido en su remuneración, que podría consistir en dinero, valores, bienes muebles o inmuebles, “incluso mediante enajenación en precio notoriamente inferior al que se tenga en el mercado”.

Asimismo, en su artículo 55 refiere que incurrirá en utilización indebida de información el funcionario que adquiera bienes y valores que pudieren incrementar su valor o que mejoren sus condiciones, así como obtener cualquier ventaja o beneficio privado, “como resultado de información privilegiada de la cual haya tenido conocimiento”.

En ese sentido, y ante la posibilidad de incurrir en alguna de esas prácticas u otras, Baños Gómez emitió un posicionamiento en el que refirió que, si bien, actualmente ostenta un cargo como servidor público, también es empresario y la compra de La Maestranza fue personal; además que el sitio se encontraba libre de gravámenes y no presentaba inconvenientes para ser adquirido.

A la par, destacó que el lugar era “refugio de drogadictos, alcohólicos y objeto de vandalismo que estaba dañando el edificio, sumado a que el inmueble no es considerado monumento histórico, de acuerdo con el documento proporcionado por el INAH.

Sin embargo, dijo que La Maestranza tiene un valor intrínseco para los pachuqueños, por lo que con su adquisición “se pretende conservar y darle mantenimiento al mismo”, sin precisar de qué forma serán llevadas a cabo dichas acciones.

En respuesta, el colectivo Rescata La Maestranza llamó al funcionario a construir diálogo y abrir oportunidades en donde la ciudadanía tenga voz y participe activamente en pro de la memoria, identidad y patrimonio de Pachuca.

“Esta construcción que nosotros y la ciudad sí consideramos monumento, así como el predio de seis hectáreas, no solo han sido refugio de ‘vandalismo’; también han sido objeto de diversas investigaciones históricas, de tesis universitarias, de proyectos y exposiciones artísticas. Este lugar ha construido la memoria de muchas familias pachuqueñas.”

También, recalcó que la idea no solo es optar por el mantenimiento y conservación del inmueble, sino por un proyecto en el que todos participen para nutrir de manera sustentable la cultura, economía, comunidad y medio ambiente de la ciudad.

¿Qué era y para qué sirvió?

Corría el año de 1976 cuando Javier Ortega Morel, académico jubilado de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), de donde egresó de la carrera en ingeniería industrial, ingresó a trabajar a La Maestranza como ingeniero de proyectos; su padre también había trabajado en el almacén y su abuelo en las minas.

Su experiencia y trabajo posterior como investigador lo llevaron a conocer de cerca la historia de ese lugar, vestigio de la actividad minera que por décadas fue pieza clave para el desarrollo de esta ciudad, pero también para el impulso económico en el resto del país.

En entrevista con este diario, el también doctor en historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) contó cómo dichos talleres fueron construidos a principios del siglo XX para la Compañía Minera de Real del Monte, en ese tiempo en poder de los norteamericanos.

Su finalidad era la fabricación y reparación de la maquinaría propia de la minería. Además de contar con un almacén de grandes proporciones para guardar los insumos, cuya nave aún es posible apreciar desde el exterior del terreno.

El nombre deriva de albergar a los maestros de diferentes oficios, como herreros, carpinteros, mecánicos, entre otros, dedicados a la creación de dichas herramientas, lo que a su vez, lo convirtió en una importante fuente de empleo, ya que en ella trabajaban más de 300 obreros y jóvenes egresados de universidades cercanas y escuelas tecnológicas.

No obstante, el profesor investigador comentó que su importancia era incluso nacional por la diversidad de actividades que en ella se realizaban, pues grandes piezas para tornos eran fundidas ahí y después enviadas a San Luis Potosí; asimismo, elaboran trabajos para empresas paraestatales en Coahuila, Michoacán y otros estados.

Ortega Morel relató también que, durante la época de la Revolución, con la finalidad de no parar actividades, la empresa decidió hacer sus propios acarreos de materiales por tren, cuyas vías llegaban a La Maestranza; sin embargo, dichos traslados sirvieron a su vez para el tráfico de alimentos que eran distribuidos a los trabajadores en los peores momentos de hambruna, producto del conflicto armado.

Pero a finales de 1980 las actividades mineras comenzaron a reducir y con ellas vino el declive de La Maestranza, sumado a que las paraestatales empezaron a ser privatizadas, por lo que el espacio fue abandonado de manera paulatina y quedó a merced del paso del tiempo.

Hoy, que la ciudad creció y absorbió el lugar que por años estuvo rodeado solo de magueyes y árboles, el historiador considera que lo ideal sería aprovechar el terreno para la edificación de un sitio que brinde una oportunidad cultural a la sociedad pachuqueña, pero que además, contribuya al rescate y fomento de su identidad minera.

EL FERVOR CIUDADANO AL RESCATE DE SU IDENTIDAD

Tras darse a conocer las acciones al interior del sitio, grupos ciudadanos surgieron en la defensa del espacio; un ejemplo es el colectivo Apocalipsis, Por Favor, conformado por vecinos que impulsan la iniciativa Rescatemos La Maestranza, que entre sus propuestas, sugiere la creación de un centro cultural.

Sus integrantes, molestos ante la situación que consideran atenta contra la memoria histórica de Pachuca, fueron los mismos que en julio de este año promovieron el amparo para frenar las labores. Incluso, realizaron rifas y colectas para recaudar la suma que la autoridad federal les solicitó como póliza.

Gracias a ello, un juez les otorgó la suspensión provisional del acto reclamado, lo que en teoría, significó que las tareas debían frenarse; sin embargo, meses después acusaron que personas seguían trabajando al interior, pese a que incluso la pasada administración municipal de Pachuca también canceló las obras, poco antes de concluir su gestión.

Ello, aunado al reciente documento ingresado para el sobreseimiento del amparo, el cual muestra el dictamen del INAH, encendió las alertas en el colectivo, quien teme que las injerencias políticas terminen con el patrimonio histórico heredado por sus padres y abuelos, como ha ocurrido en anteriores ocasiones cuando, ante la apatía del pueblo y el abuso de las autoridades, importantes monumentos y recintos se han perdido.

A la preocupación se suma el comité del centro histórico de Pachuca, presidido por Bonfilio Salazar Mendoza, quien opina que debe lucharse para que los talleres de La Maestranza no se pierdan y queden en el olvido, pues sería injusto que se acabe con un valioso patrimonio industrial para dar pie a un “urbanismo mal entendido y otros intereses”.

Lo anterior, toda vez que hace algunos años existió el rumor de que en el sitio pretendía llevarse a cabo la construcción de un complejo habitacional y centro comercial; sin embargo, a la fecha las intenciones de edificación en el espacio son desconocidas.

Por su parte, el historiador Javier Ortega hace un llamado a las autoridades para tener sensibilidad ante el tema y promover la conservación de La Maestranza, pues pese a la determinación del INAH, el lugar tiene más de 100 años y, desde su punto de vista, la importancia que tiene para la sociedad pachuqueña, quien salió a defenderla por su valor histórico e identitario, debe ser lo único a considerar.

OBRAS AL INTERIOR DEL SITIO FUERON DETECTADAS POR VECINOS Y DENUNCIADAS; ESTAS SON IMPULSADAS POR EL PROPIETARIO DEL LUGAR EDUARDO BAÑOS GÓMEZ, ACTUAL SECRETARIO DE TURISMO EN HIDALGO

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