La masturbación: mitos, tipos y aspectos positivos (Segunda parte de tres)

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César L Ayala

Pachuca.- Masturbación femenina Entre un 70 y un 82 por ciento de las mujeres se ha masturbado hasta el orgasmo alguna vez en su vida. Muchas empiezan pasados los 20 años, o cuando ya han realizado el coito. Es posible que algunas no se masturben nunca.

La frecuencia suele variar dependiendo de las circunstancias, pero la investigación demuestra que las mujeres que mantienen una relación sexual activa, se masturban tanto como las que no la mantienen. Es un excelente modo de descubrir respuestas sexuales, además de satisfacer deseos. Es una experiencia muy personal y privada.

De esa manera, muchas mujeres descubren formas mejores de excitarse y de llegar al orgasmo durante el coito, incluso puede contribuir a que algunas experimenten orgasmos múltiples. Hay mujeres que se tumban quedándose quietas al masturbarse, usando las manos solo con los genitales. Otras prefieren moverse vigorosamente y acariciarse los pechos con las manos, además de los genitales. También se puede recurrir al uso de lubricantes para ayudar a que los dedos se deslicen, intensificando el placer.

¿Cómo masturbar a una mujer? Las necesidades sexuales de cada mujer varían ampliamente, cada quien tiene sus propias preferencias y deseos. Lo mejor es descubrir cuáles son sus necesidades, para ayudarte puedes pedirle que te guíe. No es necesario que te concentres solo en los genitales, recuerda también los senos y el ombligo. Acaricia el prepucio del clítoris, primero por un lado y después por otro, acordándote de variar el ritmo y la presión. Es fundamental que las presiones sean pequeñas para no reducir la estimulación. Los labios menores o internos son muy sensibles al tacto.

Masturbación masculina Cuando un varón llega a la adolescencia empieza a atravesar importantes cambios en sus emociones. La conciencia sexual se acentúa e intenta liberar la tensión erótica mediante la masturbación. Muchos hombres continúan haciéndolo durante toda su vida, incluso cuando mantienen relaciones con otra persona. Según diversos estudios, un 94 por ciento de hombres lo ha hecho hasta llegar al orgasmo. Mediante la experiencia personal se aprenden las técnicas y ritmos que dan mejor resultado. De esta forma el hombre conoce sus respuestas y se puede anticipar al orgasmo. El uso de lubricantes reduce la fricción y puede hacer que aumente el placer.

El método clásico En general, el hombre se masturba sujetando con una mano el cuerpo del pene imprimiendo un movimiento rítmico de vaivén, al mismo tiempo que acaricia el tallo de arriba a abajo. La mayoría estimula también el glande y el frenillo. Algunos consiguen llegar al orgasmo frotando el glande cada vez más rápido. Para otros, con una sensibilidad extrema, esta maniobra puede ser dolorosa. El nivel de presión, la rapidez y la amplitud del movimiento varían de un individuo a otro.

Lo más importante es el ritmo: la regularidad crea la tensión sexual. También puede acariciar, masajear o sujetar los testículos al mismo tiempo, o frotar el periné (zona situada entre los testículos y el ano). Presionar la base del tallo aumenta la sensibilidad y facilita la erección. Para cambiar, acaricie suavemente con los dedos el pene y los testículos hasta tener una erección, luego utilice dos o tres dedos y el pulgar, en lugar de utilizar toda la mano, para efectuar el movimiento de vaivén.

Un poco más difícil: intente mantener un dedo en el frenillo, deslizando los otros dedos y el pulgar por encima del pene, en un movimiento corto. Para estimular zonas diferentes, basta con girar la muñeca y la palma del otro lado del pene.

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