EUNICE RODRÍGUEZ

Pachuca

Dos mundos que podrían parecer opuestos convergen en una sola persona: Eduardo Pérez Espinosa. Catedrático en el Instituto de Ciencias Económico Administrativas por las mañanas y poeta de tiempo completo.
Comenzó a escribir desde los “agridulces” 16 años como método antidepresivo; ahora, después de 23 años lo continúa haciendo y su voz es el megáfono que recita, cada miércoles, magia a través de la radio.
La rebeldía del rock la lleva bajo una camisa blanca, más propia de los convencionalismos sociales que de la transgresión del género. No hay mejor manera de retar al sistema que escribiendo poesía que habla de otros mundos desde la trinchera del cubículo.

¿Qué hace un maestro en administración escribiendo poesía, a qué se debe tal combinación?

“Primero comer, la comida es a partir de la administración, pero el alimento más necesario es el espiritual; entonces trabajo fuertemente hasta las cuatro de la tarde para comer. Pero el espíritu siempre se ha alimentado a través de la música. La música nos llevó a la literatura, la literatura a la poesía, la poesía al cine y esa relación es la que hace el equilibrio y así siento que no me atrofio.

“Soy un trabajador de gobierno y creo que con eso cumplo mi deber, pero creo que el deber más fuerte es ver lo posible porque la cultura y el arte puedan rescatar a una sociedad tan dañada como la que tenemos.”

Como cualquier adolescente, Eduardo Pérez se refugió en la música para calmar sus “problemas existenciales”, para curarse las depresiones a los 16 años decidió tomar lápiz y papel para escribir canciones y desfogar muchos “changos y demonios”, como él califica a sus propias emociones.
Poetas de tierra adentro es la antología de poemas que César Pérez Espinosa, su fallecido hermano, le obsequia y es donde Lalo encuentra el poema de su destino: “Recorte 3”, de allí surgió la inspiración para llamar “Recorte Auditivo” al programa de radio que desde el 11 de abril de 2000 es el santuario lírico de sus sueños. Rock 101 y W FM son los proyectos que tomó como antecedentes inspiradores para conjuntar la literatura y la música.

Inicia su trayectoria en Radio Universidad

Años atrás había tocado las puertas de dos estaciones en Tulancingo, obtuvo respuesta negativa pero continuó intentando hasta que la idea fue aceptada en Radio Universidad 99.7. Lalo recita poesía propia y de otros autores, recita otros mundos, otras vidas, y le da sonido a las imágenes auditivas acompañadas por riffs.

Yo sabía que el tipo de medios que pudieran dar ese espacio finalmente no lo daban porque, aunque había la posibilidad, comercialmente no funcionaba…mucho del concepto del programa es alrededor de la magia. Generalmente nos despedimos diciendo: feliz noche mágica, porque pienso que a partir de ese hecho muchas cosas en la vida son mágicas.

Eduardo no es locutor de formación, es maestro en gestión administrativa por la UAEH y recuerda las noches de desvelo que le dejaba crear minuciosamente los guiones y escaletas para que las personas escucharan algo de calidad y supieran que estaba hecho con el corazón.

Cuando entro a la cabina siempre tengo el nervio y siento que es bueno porque no me gusta entrar al micrófono sin sentir nada. Si no tienes nada que decir ni siquiera tienes el derecho de usar un micrófono y eso lo tomo muy en serio.

 

Autor de los Pecados al viento

En 2010 tomó un taller literario con José Falconi, quien considera su maestro literario. A partir de ahí tuvo la oportunidad de hacer una plaquette que pensaba editar de forma casera, pero con el apoyo de Cecultah el poemario Pecados al viento fue publicado, libro del que es coautor.

La poesía hasta la fecha es la forma literaria donde yo puedo encontrar cosas a partir de lo que escribo, donde hay un conjunto de verdades nuevas que no puedo distinguir en un plano real. La poesía es un viaje.

De regreso a esta dimensión ¿Cómo es el Lalo de la administración, el profesor, el otro lado?

“Inicié dando clases muy joven, cuando tenía alrededor de 23 años, entonces me vi forzado a usar corbatita y traje para que me respetaran los alumnos que no eran mucho mayores que yo. Entonces con esa situación de ser respetado era demasiado exigente.
“Conforme avanzaron los años y por las dinámicas propias de la docencia me he dado cuenta que hay cosas inútiles como dejar demasiada tarea o solicitar investigaciones a los alumnos que uno mismo no hace, entonces creo que es mejor centrarse en el aprendizaje.

En cuanto al trabajo lo que hago corresponde a preservar la salud en el área de presupuestos, entonces eso implica estar continuamente en contacto con personas que no tienen el mismo objetivo de trabajar para lo que deben y eso de repente se torna frustrante. Pero finalmente hay que obedecer a una dinámica que no depende propiamente de uno… no me gustan los procesos pero a la larga se logra una pequeña contribución a una parte de la sociedad, sobre todo los más vulnerables.

Literatura y talleres

  • Eduardo ha organizado diversos talleres
    de creación literaria en el estado, su primer trabajo fue con niños con la intención de compartir no solo la literatura, sino la magia que ésta propina
  • Después de un periodo largo
    de coordinar talleres en la Fundación Arturo Herrera Cabañas, ahora trabaja en un proyecto en conjunción con la dirección de educación continua de la UAEH. Convencido que la magia procede del vacío, Lalo pronunció una última frase al final de la entrevista: “La gente ve el árbol, pero no lo que hay entre las hojas”
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