Para empezar veamos estos conceptos, la migración, la religión, la cultura y el terrorismo, analizaremos el papel del conflicto como instrumento para combatir el terror, migración, y sus efectos sobre la cultura. Podemos ofrecer contraargumentos a la famosa teoría del “choque de civilizaciones”, adoptando otras diferentes pero convergentes a la vez.
Kuühne sostiene que el concepto de “guerra contra el terrorismo y la migración” esconde una ideología que simplifica las complejidades de la contemporaneidad en una mera antinomia de buena/mala, útil pero desatinada para efectos en y para la realidad.
Esa ideología puede fundirse con su propio enemigo, lo que hace difícil trazar una línea entre estas actividades o temas, el reciente aumento sustancial de la capacidad del Estado para interferir en la vida de la ciudadanía por presuntas investigaciones de carácter terrorista o delincuencial es muy cercana a la de las de un Estado totalitario y fascista. Además, esa ideología orientada hacia el conflicto puede muy bien resultar ser contraproducente, como argumentó Roland Eckert, quien sostiene que los conflictos son más probablemente una causa de identidades que aparentemente un asunto de supervivencia de un grupo o población, y posiblemente en lugar de ser una consecuencia del desarrollo autónomo de tales identidades son, más bien, una síntesis de esencia de las sociedades musulmanas, latinas, etcétera, de baja entropía y alta entropía (clases), que de los valores occidentales, que no son, tampoco, el resultado o la solución a los problemas.
Mientras otros especialistas en el tema dicen sobre ese resultado que puede ser en cierta medida deseable, el análisis parece partir de una suposición muy controvertida: el de una guerra entre el Islam fundamentalista, el de otra guerra contra los valores de América Latina en la cultura nacionalista occidental que, de hecho, también a la luz de otros autores del tema parece difícilmente coincidir en que, con el tiempo, el presidente y fuerzas de seguridad, por ejemplo las de EU, y unidades antiterroristas en el mundo que pretenden demostrar que pueden parar a los latinos y la migración a EU o a los musulmanes, que no son lo mismo los unos y los otros, pero que dicen, insisto, que podrán parar el terrorismo y este no logrará su disruptivas metas.
La sociología y el estudio psicosocial de la discusión lógica y continua entre el “separador” (típico de las sociedades occidentales modernas) y “participante” (típico de las sociedades tradicionales) ideas importantes sobre algunos temas, pero que no parece explicar por qué algunas entropías o clases bajas como las de América Latina, las asiáticas o sus culturas (es decir, de Asia oriental) han logrado elementos de alta modernización de entropía mientras los islámicos no lo han hecho.
Además, el estudio de Freilich, demuestra que las autoridades y sus políticas contra el terrorismo adoptadas por organizaciones culturalmente distintas a países (Estados Unidos, Australia y Canadá) después del 11 de septiembre de 2001 pueden variar de forma y crear muy diferentes puntos de vista. Esto parece contradecir el paradigma dominante centrado en los conflictos y llevarnos a buscar resultados, sesgados, que solo vean el problema en la migración de ciertos grupos por sus características de raza, color, etcétera, que dan soluciones a la migración y delincuencia muy ofensivas.
En particular, Brettfeld y Wetzels demuestran que, mientras que entre los jóvenes musulmanes la religiosidad es positiva y correlacionada con una actitud positiva hacia la violencia, la relación es inversa entre los jóvenes cristianos. Este resultado, sin embargo, no refleja el nivel de delincuencia y, por lo tanto, contradice uno de los estereotipos generalizados, a saber, la equivalencia entre religiosos musulmanes, latinos, asiáticos y criminales. Este estudio parece para coincidir con el trabajo de Reich sobre la delincuencia juvenil, cuyos hallazgos muestran un aumento general de la delincuencia independientemente de su nacionalidad.
Por un lado, esos hallazgos contradicen el mero prejuicio étnico sobre migración y delincuencia. Por otra parte, también confirman que la migración es un problema para prevenir la delincuencia. En efecto, son patrones culturales y los problemas que una posición (una cultura racista, como la del presidente electo de EU) y las dificultades que ello trae en el proceso de integración, son factores clave, pero nunca sin solución, si se quiere, señor Trump ¿o será que no entiende nada de esto?

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Asesor especialista en políticas públicas de alta injerencia social, licenciado en derecho por la UNAM, maestro en tecnologías de la información con carácter social, productor y director de cine (cortometrajes y películas independientes) y de televisión (documentales y comerciales). Cambridge English: Proficiency.