La fiesta en honor a la Virgen es una oportunidad para que muchos se ganen “el pan de cada día”

Mientras unos llegan de rodillas hasta el atrio perfectamente decorado para la ocasión, otros venden cosas que incluso resultan innecesarias para la fecha

Pachuca.- “Todos llevan a la Virgen con aroma a rosas a 10 pesitos”, grita un hombre una y otra vez a las afueras de la basílica menor de Santa María de Guadalupe, templo popularmente conocido entre los fieles pachuqueños como La Villita.

De su mano cuelgan varios llaveros con la imagen de la Morenita, los cuales, en efecto, despiden un ligero olor a las flores que Juan Diego presentó ante los frailes como prueba de las apariciones de Santa María de Guadalupe en el Cerro del Tepeyac, hace 488 años.

Ella, Lupita, desfila entre los centenares de puestos que han sido colocados alrededor de la parroquia, los cuales exponen flores, ropa, cosméticos en remate, fruta, pan, pero sobre todo mucha comida para satisfacer el hambre de los fieles.

La fiesta en honor a la Virgen de Guadalupe es una oportunidad para que muchos se ganen “el pan de cada día”. Por ello, mientras unos llegan de rodillas hasta el atrio perfectamente decorado para la ocasión, otros venden cosas que incluso resultan innecesarias para la fecha.

Las flores, las veladoras, los puestos en donde le toman la foto del recuerdo a los niños y niñas que acuden vestidos de María o Juan Diego, forman parte de la escena cotidiana de un 12 de diciembre en La Villita.

Personal de diversas empresas acude en pequeñas peregrinaciones a la parroquia, escuchan misa y a la salida disfrutan de tamales, chalupas, buñuelos, café… Valga la pena recordar que esta celebración marca el inicio del conocido maratón Guadalupe-Reyes, periodo en el que los festejos con abundante comida no paran hasta que inicia el Año Nuevo.

Lo que es un hecho es que la fe no solo mueve montañas, sino también dinero, así que mientras los creyentes desfilan con las imágenes de la Guadalupana, el comercio “hace su agosto”.

Como sea, oficialmente los días de fiesta con el pretexto del fin de año ya empezaron, así que en La Villita es momento de consumir y disfrutar, mientras muchos esperan un milagro o agradecen un favor de la Morenita.

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