La música electrónica en México, sin complejos: Sorge Jánchez

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Pachuca.- Sorge Jánchez es músico pero no tradicional: se enfoca en el género electrónico. Nacido en la Ciudad de México pero oriundo de Pachuca desde los cuatro años, acaba de estrenar su primera producción que ya puede escucharse en Spotify, la plataforma más popular de música en streaming. En entrevista con el Independiente de Hidalgo, Jánchez, de 29 años, coincide en que el género electrónico no tiene complejo de inferioridad en nuestro país. También sostiene que existe ya un movimiento que está en plena efervescencia, no solo en México, sino en Pachuca. De eso trata la siguiente conversación.

El encuentro tuvo lugar en una cocina, arriba del bar Mezcalería el Manzanillo. Unas cervezas frías y cacahuates lubricaron el diálogo. La primera pregunta versó sobre las etiquetas. Eso de querer poner o encontrar el nombre de las cosas es una obsesión pero es útil a los melómanos para orientarse. En concreto: “¿Cómo definirías tu música?”

La corriente principal, explica, es la electrónica: “Sonidos a partir de computadores y que a veces mezclo con guitarras; mi voz que es algo análogo también, y diferentes cosillas, juguetes que me sirven para completar y concretar canciones.”

Sobre cómo inició en la música, y después cómo llegó a la electrónica, Sorge narró que se encontró con el piano desde los cuatro años. Después su papá, que es guitarrista clásico, y médico de profesión, lo influyó, lo arrastró a ella. Tuvo experiencias también con la batería y guitarra. Después, ya en su etapa de universitario, empezó su romance con la electrónica. “Yo no escuchaba electrónica antes, para mí era muy repetitivo; no sé, algo raro, y pues a fin de cuentas terminé haciendo eso: pero lo adapté a mi propia percepción.”

El músico electrónico confesó algo inusual: el grupo que realmente lo sedujo a dedicarse a la música profesionalmente fue Deftones, una banda más bien metalera, aunque su álbum White pony, en el que los sintetizadores y las atmosferas son clave, lo trastocó. “¡Wow! Lo escuchaba con los audífonos y para mí era como estar escuchando miel…”

Sorge este año cumplirá 30 años y relató que dedicarse a la música no fue una decisión clara. Hizo algunos estudios en diseño y arte digital. Incluso navegó por la escuela de medicina un par de años. Después tuvo claro que la música era lo suyo. Al principio formó una banda llamada Grafix “con otros tres carnales”. Y si bien hubo diferencias y peleas, predominó su amor por la música “lo que hacíamos sobrepasaba las diferencias porque teníamos una química muy bonita que aprecio mucho”.

En sus ratos libres con Grafix fue que comenzó a cocinar su idea de hacer su proyecto solitario. Grafix, sin embargo, sigue. Se formó en 2011, en noviembre, hace seis años. Con ellos Sorge tocó en escenarios como el Lunario del Auditorio Nacional de la Ciudad de México, en Puebla, en Querétaro, “experiencias bastante chidas y chistosas, también con sus muy buenos momentos”, donde la química fue básica para mantenerlos unidos.

“¿Qué tan difícil es hacer electrónica en México?”, se le inquirió. “Hay público”, defiende, pero no se compara con Europa. Contó que tuvo la oportunidad de viajar a Europa en 2016, tocó en Berlín y conoció a un músico y DJ, con el que conectó muy rápido. Se dio cuenta que en Europa y Norteamérica la electrónica “es todo lo que se escucha, parece que el rock ya se murió”.

Prácticamente, continuó, “el pan de cada día es la música electrónica”. En Berlín prácticamente todo es tecno. Si bien el tecno nació en Detroit, Berlín se consolidó como su segunda capital. Y a diferencia del tecno de Detroit (más juguetón, explica), en Berlín el tecno es más dark, infiere que por todo el contexto social, “por todo lo que han vivido”.

La escena en México y en Pachuca

En México, reveló, hay mucha escena para la electrónica, pero apenas se está experimentando, está llegando a los oídos de las personas y se está formando esa corriente. Lo que ha aprendido tras tocar en varios escenarios es que el público entiende su música tanto cuando es digerible y cuando es compleja, lo que infiere, tiene que ver con la forma en que la interpreta, “y si sientes la música que estás tocando”.

Entonces, ¿se puede decir que hay un movimiento electrónico en México?

“Sí, lo hay y es fuerte, pero todavía no tan fuerte como yo pude observar en Europa, yo lo estoy viendo desde mis ojos porque apenas estuve en contacto con eso, pero sí he visto que cada vez es más fuerte y cada vez más personas se impregnan más de este tipo de corriente electrónica.”

Al músico, que planea establecerse pronto en Alemania, se le planteó si en la música electrónica existe un complejo de inferioridad como sucede con el rock hecho en México. Responde que si bien no lo había pensado, no observa ese comportamiento en la música electrónica. “Sí lo hay, porque tendemos a ser un poco malinchistas… como cultura es algo que ahorita he superado… pero puedo decir, con ojos y oídos de músico, que en México sí hay un chingo de talento y de proyectos y sí puedes hacer algo para superarte en tu mismo ambiente y ya después llevarlo a otro nivel”.

Jánchez barajeó algunas propuestas que hay que escuchar en México. Disco Ruido, banda a la que le abrió en un foro pachuqueño; Nanoo; Mariano Cortés, quien es hijo de Lolita Cortés, quien hace música dubstep, y a quien comparó con un ratoncito de laboratorio.

Incluso nos recomendó propuestas originadas en Pachuca: Sony Cerón, a quien consideró una buena propuesta, dirigida a lo electro-oscuro.

También recordó que con un amigo, en Pachuca, fundó un estudio al que nombraron Moods y que sirvió para impulsar la escena local. Organizaron un concurso de bandas sin cobrarles nada. El objetivo era conocer su propuesta y al ganador grabarle su disco.

Trabajó con dos o tres bandas “y me di cuenta que también hay un complejo en los pachuqueños, nos cuesta mucho trabajo ver más allá, como que nos dedicamos mucho a competir entre nosotros y a ver quién es la mejor banda”. Por ello, Sorge recomendó a los oriundos de la capital hidalguense enfocarse en ver “que lo que creas nadie más lo crearía y es único”. Añadió: “Creo que la escena pachuqueña es como en todo México, hay muchísimo talento, hace falta desarrollarlo y desarrollarlo entre nosotros”.

Su primer hijo musical: Sorger

Sobre sus proyectos, explicó que recién terminó su primer álbum como Sorge Jánchez, llamado Sorger y que estará disponible en todas las plataformas: Google Play, Spotify, Apple music y iTunes. Estoy emocionado, dijo, porque es su primer álbum como solista. Son 14 canciones. “La más vieja debe tener unos seis años, y tiene toques funk.”

Con la alegría y nostalgia que da ver nacer un disco, Sorje Jánchez agradeció a Mezcalería el Manzanillo, bar con raigambre pachuqueña y dirigido por Antonio Jasso, a quien reconoció por abrirle las puertas y por haberle permitido, hace un par de semanas, presentar su disco. Concierto en el que, por cierto, le fue muy bien.

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Periodista desde hace más de una década y director del diario Libre por convicción Independiente de Hidalgo. Es licenciado en comercio exterior por la UAEH y licenciado en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM. Colabora como articulista en el diario que dirige y también en el portal SDPnoticias.com. Fue reportero en el semanario Aljibe y Síntesis Hidalgo. Trabajó para los periodistas Ricardo Alemán y Estela Livera en un programa de investigación. En 2007 ingresó a trabajar a Bermellón, Edición e Imagen, despacho donde se desempeñó como jefe de redacción hasta 2009. Es colaborador de la editorial Elementum desde 2010.