Una de las grandes incógnitas en la sociedad es si la música se estudia o no. Esa pregunta me ha acompañado a lo largo de toda mi carrera y me la han realizado tanto familiares como amigos o desconocidos. Esto no solo se da en la música, también aplica en la danza, las artes visuales o el teatro.

No porque nos guste el baile somos especialistas en ello, no porque la tecnología nos dé la oportunidad de sentirnos unos excelentes fotógrafos somos unos profesionales en la materia, no porque hayamos participado en una obra de teatro en la primaria somos actores de primer orden, y así con la música también, no porque toquemos unos cuantos acordes podemos decir que somos doctos. Aquí es necesario hacer un paréntesis, ya que es verdad que hay muchos artistas que nunca pisaron una escuela, son autodidactas y son excelentes autoridades en el arte y también es necesario comentar que hay muchos otros que incluso tienen doctorado y son muy malos en la materia, pero eso es tema de otro artículo.

Lo que nos invita a escribir este texto es entender si la música se estudia o no. Dejando a un lado a los músicos que se forman sin estudios profesionales, es menester decir que la música sí se estudia. Para comprender un poco la afirmación anterior, es importante comentar que hay muchas materias que forman parte de los conocimientos que un profesional en la música debe tener.

Aunque no se estudie para ser compositor y tu principal escenario sea la ejecución de un instrumento es necesario entender materias como solfeo, armonía, contrapunto, análisis musical, historia de la música, acústica y estética, ya que todas ellas se encuentran combinadas en la realización de un concierto.

Por ejemplo: si se va a dar un recital es necesario leer una partitura y para eso se requiere de las habilidades de lectura que nos da el solfeo; aunado a este proceso es necesario entender las reglas del análisis musical, del contrapunto y de la armonía para saber qué tipo de información hay dentro de la obra.

Por si no fuera suficiente, debemos de saber algo de historia sobre la época en que fue escrita la obra, la vida del compositor, el concepto de la estética, algunos sucesos históricos que nos den pauta para la ejecución de la obra y por si fuera poco hay que hacer pruebas de acústica en la sala donde se ejecutará el concierto para saber en qué posición será mejor la proyección del sonido.

La preparación que se requiere para realizar un concierto oscila entre cuatro y seis meses de jornadas de cuatro a seis horas diarias, por lo que el estudio debe ser a conciencia, constante y dedicado. Así que para nuestros queridos lectores que aún dudan de nuestra profesión, les dejo la siguiente pregunta: “¿La música se estudia o no?”.

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