El aire frío se hizo presente anunciando la proximidad del invierno y con ello el inicio de las fiestas de fin de año; a manera de inauguración de las fiestas navideñas, el gobierno del estado realizará el encendido de luces de los gigantescos árboles navideños colocados en las plazas públicas de las cabeceras municipales, inician en Pachuca hasta cubrir todas las regiones de la entidad. No recuerdo quién de los gobernantes inició la práctica del encendido del árbol, ahora es un evento que marca las fiestas decembrinas, sin darse cuenta, esa celebración erosiona las formas y tradiciones regionales de los festejos.

En el plan estatal de desarrollo se expresa la necesidad del respeto por la diversidad cultural y el impulso a las expresiones culturales, pero al mismo tiempo, el Encendido del Árbol homologa dicha festividad.

¿Qué hace un pino donde abundan árboles de mezquite y pirul?

¿Por qué se adorna con muñecos de nieve donde jamás ha nevado?

En ese sentido, el gobierno de Hidalgo va contra corriente, pues durante el siglo XX los gobiernos en los países del mundo se esforzaron por homogeneizar a sus gobernados, para ello se crearon símbolos, rituales y una narrativa llamada historia nacional que exalta el origen y la identidad común; en el caso mexicano, nos hicieron creer que somos descendientes de los mexicas, cuando en realidad descendemos de grupos diversos que hacen posible la pervivencia de 65 grupos etnolingüísticos (CDI, 2010). En lo que va del siglo XXI, los organismos internacionales y algunos gobiernos de avanzada realizan enormes esfuerzos por reconocer la riqueza cultural de sus pueblos y por preservar la diversidad cultural en un ambiente de respeto.

En nuestra entidad, la narrativa de funcionarios y funcionarias públicas están llenas de frases que dicen valorar y preservar la riqueza cultural de nuestra entidad, solo que las acciones están en sentido contrario de las palabras, porque desde mi punto de vista, el Encendido del Árbol impone formas, símbolos y rituales arrasando con las particularidades locales.

Sabemos que los medios masivos de comunicación y ahora las redes sociales contribuyen a construirnos un imaginario colectivo navideño que involucra símbolos ajenos a nuestra cultura y contextos, por ejemplo: muñecos de nieve, renos, pinos llenos de adornos, entre otros. Esa colonización festiva no debe promoverse desde los gobiernos porque va en contra del propósito de salvaguardar y respetar las culturas locales en su diversidad.

Pienso que los recursos públicos no deben emplearse para exterminar la diversidad festiva, las acciones públicas deben ser un oasis que nos recuerda la importancia y la belleza de nuestras particularidades culturales, en un mundo de imágenes que nos invitan a consumir lo que la cultura dominante presenta como adecuado y necesario para ser felices en las fiestas decembrinas.

Comentarios