La Niña Blanca de plata y oro

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Niña Blanca

Desde el mercado conocido como Sonorita partió una caminata en honor a la Santa Muerte

Pachuca.- Las calles de la capital se llenaron de imágenes, desde el mercado conocido como Sonorita partió una caminata en honor a la Niña Blanca; es 2 de noviembre y el festejo a la Santa Muerte en Pachuca, Hidalgo. Su regalo, un manto de plata con oro.

En punto de las 11 de la mañana, la Avenida Ocho de la colonia Plutarco Elías Calles luce llena de personas y vehículos, todos con imágenes, están afuera del mercado, el Santuario Sonorita, en espera de comenzar la marcha por su fe.

Al frente de la caminata un joven, con huaraches, túnica blanca y la cara pintada a blanco y negro, carga una cruz oscura; por momentos se detiene por el peso, pero debe continuar por las calles de la capital.

Le siguen fieles a pie con imágenes, familias enteras y muchos niños; descalzo, otro joven carga un “ángel negro”, de cuernos y vestido de charro. Detrás de ellos comienzan los vehículos, carros y camionetas de todo tipo, todas adornadas y con imágenes en los toldos o cajuelas.

No son pocos los fieles que llegan al primer cuadro de la ciudad; ahí en la plaza Independencia, la del Reloj monumental, aprovechan para bajar sus imágenes, tomarse fotos y dejar que la banda de viento suene.

Pero la lluvia amenaza y es tiempo de volver al santuario; los fieles arrancan el camino de regreso a la Plutarco, donde una feria los espera. Afuera del Sonorita, en la Avenida Ocho, ya hay puestos de comida, de pan y de cantaritos de tequila.

Adentro, los creyentes de la Santa Muerte llenan el lugar, se camina despacio pero seguro, porque todos entran; hay comida y convivencia, regalan fruta y chocolates.

Pasadas las tres de la tarde el obispo negro Óscar el Perro Pelcastre comienza el ritual.

Toma una bebida y con su boca la rocía a la Santa Muerte, la banda de viento vuelve a tocar mientras arreglan la imagen que está acostada sobre una mesa rodeada de pétalos y algunas llamas.

Ahí, dos personas se encargan de poner, sobre el manto original de la figura, placas de plata con oro con el fin de crear un nuevo manto para atraer más salud y fortuna, que se suman a las manos y rostro de la imagen que tiene también plata.

Ya de pie la imagen, el obispo negro rocía sal, pétalos de rosa y agua a quienes la rodean; le colocan un vestido color rosa, una corona, la devuelven a su lugar y comienzan a tomarse fotos con ella.

Afuera, el Sonido Germany alista las bocinas y las estructuras de luz.

Niña Blanca

  • No son pocos los fieles que llegan al primer cuadro de la ciudad; ahí en la plaza Independencia, la del Reloj monumental, aprovechan para bajar sus imágenes, tomarse fotos y dejar que la banda de viento suene

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