En la pastorela del colegio eligieron a una niña rubia para representar el papel de la virgen María.

Durante la graduación de secundaria esa niña fue la maestra de ceremonias en el fin de curso.

En la preparatoria la niña rubia representó al estado en la exhibición de trajes regionales.

La madre de la niña rubia le lavó el cabello con shampoo de manzanilla. Muy pocos saben que tiene peróxido, pero la madre sí lo sabía e incluso le ponía un poco más, un chorrito de peróxido ayuda a que el pelo tenga el color perfecto: claro. Afortunadamente la niña rubia tiene los ojos color miel y basta con cuidarla de los horribles efectos del sol, para que su piel pueda parecer clara.

La niña rubia tuvo muchos pretendientes, elegía entre unos y otros, pero fue en la universidad cuando se enamoró de su compañero de clase y un par de años después ya estaban casados.

Cuando nació su primera hija se horrorizó al notar ese pelo negro y rizado, comenzó a lavarle el cabello con shampoo de manzanilla y a prohibirle salir a jugar bajo los rayos del sol. Cuando su hija hacía rabietas para salir a andar en bicicleta, le explicaba que era por su bien, porque todas las oportunidades a las que puede aspirar en su vida serán más sencillas si se mantiene rubia y con tez clara.

Abuso policial

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