Afirmar que la economía mexicana tiene frente a si un panorama muy difícil, no es novedad ni sorpresa. De manera que para este año, distintas instituciones estiman un desplome de la economía de más del 7 por ciento, una pérdida de mayor a los 700 mil empleos. Por su parte, para el 92 por ciento de los empresarios el clima de negocios para los próximos seis meses empeorará, para el total de ellos es un mal momento para hacer inversiones. Este sector ajustó a la baja la expectativa para la inversión extranjera directa para este año de 22 mil millones de dólares a 18 mil 536 mdd; también ampliaron su expectativa de déficit económico esperado para 2020, de 2.80 del PIB a 3.90 por ciento. Frente a esta gravísima adversidad, la pregunta que, evidentemente, todos nos formulamos es: ¿Qué hacer? El planteamiento del Grupo Nuevo Curso de Desarrollo, ha diseñado un conjunto de propuestas para una nueva política económica y social.

1) Privilegiar como objetivo acelerar el crecimiento económico incluyente hacia niveles mínimos de cuatro por ciento anual. Este propósito requiere del consenso nacional para construir un consejo económico y social, como órgano de consulta obligada, con la participación de los principales actores de la sociedad mexicana. El Estado mexicano debe transformarse en un Estado desarrollador, impulsor del crecimiento sustentable.

2) Aumentar la inversión pública como pivote de crecimiento, en particular en infraestructura, a un mínimo de cinco por ciento del PIB. Atendiendo los rezagos del sur-sureste y los de las áreas deprimidas de las demás regiones, de igual manera, apoyar e impulsar las principales políticas sectoriales: la industrial, la agrícola, la turística y la energética.

3) Es imperioso acordar una reforma fiscal de fondo. Es necesario establecer una hoja de ruta con el propósito de aumentar la recaudación tributaria en por lo menos cinco puntos del PIB. Desde esta perspectiva, se requiere de un nuevo pacto de coordinación fiscal con estados y municipios. En esta nueva relación los municipios deben mejorar su capacidad impositiva (por ejemplo, con un incremento en el impuesto predial). En el gasto, los gobernadores deben comprometerse a que una parte de las participaciones y aportaciones se canalicen a inversiones, calificadas federalmente.

4) Impulsar una verdadera política de financiamiento de desarrollo, este es un poderoso instrumento parafiscal, que cubre las insuficiencias de los recursos presupuestales. Deben fortalecerse los cinco bancos que apoyan la meta de crecimiento, estos son: Nacional Financiera (Nafin), Banco Nacional Obras y Servicios (Banobras), Financiera Rural y Agricultura (Fira), Banco Nacional de Comercio Exterior y Turismo(Bancomext) y el Banco Nacional de Vivienda. La banca comercial debe vincularse a la estrategia nacional de desarrollo, para tal efecto, las autoridades hacendarias deben establecer lineamientos de política económica.

5) Activar política industrial moderna, tecnológica y educativa que ayude a reindustrializar al país en línea con las nuevas transformaciones tecnológicas. El país debe dejar de ser una gran maquiladora, para ello es necesario apoyar un mercado interno que genere un mayor valor agregado nacional. Una buena política industrial va de la mano de la política de financiamiento. Para fortalecer este propósito, la política científica, tecnológica y educativa deben vincularse estrechamente con la política industrial.

6) Desplegar nueva política energética para hacer del sector un motor de desarrollo económico nacional y regional. Es fundamental aumentar la producción de energías renovables, con el fin de acelerar la transición energética. De igual manera, es necesaria la reconstrucción financiera y productiva de Pemex, cuidando la sustentabilidad de los proyectos de inversión.

7) Impulsar el desarrollo del campo como parte de una estrategia de seguridad alimentaria y lucha contra la pobreza. Se cuenta con una agricultura dual: una agricultura comercial y agroindustria, que exporta a niveles históricos, que superan los 20 mil millones de dólares anuales, que convive con la vieja agricultura de temporal. Hacia allá debe orientarse una política agrícola de desarrollo rural integral para la transformación productiva que combine todos los instrumentos: asistencia técnica, crédito supervisado, fertilizantes, seguros, comercialización.

8) Construir un Estado de bienestar social, como pilar contra la desigualdad y la pobreza. Un elemento estratégico debe ser una política de salud y seguridad social universal. El Banco del Bienestar debe ser un instrumento para apoyar a los grupos excluidos de los circuitos bancarios.

9) Avanzar en una política laboral. Es fundamental lograr la creación de empleos de calidad e inclusión, esta estrategia demanda poner énfasis en los grupos en desventaja, particularmente los jóvenes; un plan de gran escala en materia de educación, capacitación y readaptación continúa de la fuerza de trabajo.

10) Fortalecer la estrategia ambiental que favorezca un crecimiento incluyente y ecológicamente sustentable.

11) Una nueva política comercial internacional, congruente con la industrial y la regional. Aprovechar las ventajas del nuevo T-MEC. Deben evaluarse los muchos tratados de libre comercio. Aprovechar eficazmente los nuevos tratados o los ya renegociados como la Alianza Pacífico Unión Europea y sobre todo la necesaria vinculación con China, India y Asia en general.

Este documento del Grupo Nuevo Curso de Desarrollo, como otros más, es resultado de la discusión, la reflexión, la información, el análisis de ciudadanos interesados en proponer caminos para lograr el crecimiento, el desarrollo y la democracia institucional. En un país, como México, de leyes, de órganos autónomos y de poderes que le dan equilibrios y contrapesos no cabe, por ningún motivo, el poder unipersonal, como sociedad es indispensable defender las instancias que garantizan el pluralismo, la libertad democrática, por ello es bienvenida la prensa crítica, los órganos autónomos que aseguran la transparencia, la rendición de cuentas, un árbitro electoral autónomo e independiente. El camino es el liberalismo democrático.

Comentarios