As One Aflame Laid Bare by Desire, Black Tape for a Blue Girl

Marcel Duchamp, padre del dadaísmo y artífice de la cotidianeidad como fuente de aquello que bien podría inspirar el tránsito de los objetos hacia el de obras de arte, aunque es hasta la fecha célebre por sus ready-made, su obra no solo se encuentra en la producción de instalaciones ni manifiestos exprofeso de su postura respecto a lo que debería ser una filosofía estética.

Aunque no se le da un lugar con suficiente importancia, los escritos que se derivan de La mariée mise à nu par ses célibataires, même, pieza que condujo a la creación de Le Grand Verre (el vaso grande), componente textual de la obra con que Duchamp aborda una interpretación de su propio trabajo y cómo desde él, se desmantelarían los principios del deseo, del que la novia solo es pretexto para acceder a las múltiples representaciones que ocupa cada uno de los padrinos.

El ejercicio literario, lejos de constituir un capricho del artista para introducirse en un complejo tinglado de ideas aleatorias, es una especie de descripción que media la más pura poesía con una variante de descripción esculturo/arquitectónica, en la que los contenidos que genera el autor son explicación así como complemento de aquello que es la obra en sí misma.

Paradójicamente, Le Grand Verre constituye uno de los primeros esfuerzos voluntarios y explícitos por derruir todo esfuerzo de la crítica, para acceder a las obras de arte y desde su perspectiva, construir aquello que no necesariamente fue creado por el autor.

No osbtante, la influencia de Duchamp se extendió más lejos, en la medida que, sin saberlo ni proyectarlo, contribuyó a la conformación de una veta que exploraron Jacques Derridá y Gilles Deleuze, dado que la obra misma, descompuesta de sus asociaciones iniciales, puede muy bien ser reelaborado mediante su gradual “deconstrucción”, hasta conferirle un significado que se encuentra latente y sería parte esencial de su proceso de producción de sentido.

Con esa paradójica y peculiar mirada sobre el objeto creado, a fines de los años 90, Black Tape for a Blue Girl, grupo más bien orientado a los sonidos “dark”, tras un periodo sabático de Juliana Towns que privó al conjunto del sonido característico de su voz, tanto enigmática como angelical, decidió volver con la creación de un trabajo en el que la identidad de Black… fue revisada desde sus orígenes hasta el momento en que se encontraban y para ello recurrieron al trabajo de Duchamp.

Puesto que el sentido de La novia… es un examen del deseo y cómo este se articula de manera tal que se transforma en la maquinaria de su autodestrucción, apenas se delega en la construcción de una cosa desde la cual pretende no solo dársele continuidad, sino sostén y sentido, la posibilidad de la pasión, del amor, está condenada a su extinción final y, por ello, sería una de las primeras premisas para hablar del descenso hacia el fetiche, además de la perversión ya que los últimos en figurar en dicho escenario son los amantes y la identidad conformada por ellos.

No fue en vano que Black Tape… decidiera llamar al disco As One Aflame Laid Bare by Desire, es decir, Como una flama vulnerada por el deseo. A diferencia de sus discos anteriores, este fue uno de los más reflexivos de la obra del grupo, así como uno de sus esfuerzos más ambiciosos para integrar en un solo sonido tantas connotaciones como variantes de lo trabajado por Duchamp en Le Grand Verre.

El resultado del disco, además de extender la vida del grupo frente a la gradual desaparición del sonido “dark”, fue una suerte de exploración auditiva muy fina, desde la que se aprecian visos del sonido que 10 años más tarde ostentarán nuevas agrupaciones como norma creativa, pero al estar fuera de contexto, apenas se percibe el verdadero alcance de un enfoque del que se aprecia a leguas, no tenía la menor intención de ser así de visionario.

Hoy, sepultado en medio del cambio que arrastraría consigo el cambio de milenio, As One Aflame Laid Bare by Desire, representa una de esas extravagantes vueltas hacia una complejidad que se buscó revivir en el seno de lo musical y todavía se encuentra, flotando ahí en medio de su testamento.

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