La de Nuestra Señora de Guadalupe siglo XVIII

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CAPILLA

El libro de la semana

Consejero editorial

El Fondo Editorial de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo tiene en su haber los libros Páginas de Pachuca I, Recuento de sucesos, UAEH 50 Aniversario y Las voces de los muros. Estos textos contienen información relativa a la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe del siglo XVIII, localizada en el secular edificio central, hoy conocido como centro cultural universitario La Garza, que se encuentra ubicado en las calles de Mariano Abasolo número 600 del centro histórico de la capital hidalguense.
La presencia de los juaninos en Pachuca, refieren Arnulfo Nieto Bracamontes y Juan Manuel Menes Llaguno, se sitúa en 1725, cuando el virrey de la Nueva España, marqués de Casa Fuerte, y el arzobispo fray José de Lanciengo y Eguilaz otorgaron licencia para construir en la ciudad un hospital de la orden juanina. Se narra que para la construcción del hospital solo se contaba con una capilla llamada de Nuestra Señora de Guadalupe, que se convertiría en la iglesia del hospital.
Según la Gaceta de la Ciudad de México, el 8 de marzo de 1734 la capilla fue dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe y en esa fecha se concluyó un gran retablo. Había que señalar que el 8 de marzo es el día dedicado por la religión católica a San Juan de Dios, fecha significativa para los juaninos.
Víctor Ballesteros, historiador universitario, hace una descripción de la portada barroca de la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, mencionando que es un modesto patrimonio monumental de Pachuca. Agrega que la fachada fue remodelada al despojársele del campanario; sin embargo conserva la portada de cantera grisácea, que está concebida en el estilo barroco sobrio de finales del siglo XVIII.
La fachada posee dos cuerpos y conserva notables detalles de diseño y composición. Al entrar a la capilla se aprecia un arco angular truncado o semihexagonal, que se adorna con grandes hojas de bordes dentados en las enjutas. En la clave sobresale un angelito mofletudo de pelo rizado con unas alas apenas perceptibles; luce en su cuello hojas de parra, frutos como manzana, peras y uvas. A los lados tiene un par de pilastras que dan apariencia de levantarse a la vista del espectador. En la parte superior existe un friso y una cornisa que está adornada con triglifos y florones.
Con respecto al segundo cuerpo de la fachada, se repiten las pilastras. Según Víctor Ballesteros, los nichos fueron alterados para abrir ventanas. En el centro debió existir un relieve que se supone fue dedicado a la Virgen de Guadalupe; en este espacio el espectador podrá notar algunas letras: Av ne la…, así como la línea de abajo: Attes año 17-…
Sobre el remate del segundo cuerpo es evidente una añadidura, probablemente del año 1900, cuando fue ubicado el Observatorio Meteorológico y Astronómico, en el que destaca la arquitectura neogótica muy en boga durante el porfiriato.
En la portada lateral, que ahora sirve de acceso al salón de actos Ingeniero Baltasar Muñoz Lumbier, es de notarse una pequeña escalinata y las pilastras que adornan la fachada principal. Se puede observar en el segundo cuerpo un nicho coronado por una concha o venera, que está adornada por hojas de acanto y dos pináculos muy esbeltos.
En el interior de la nave, la planta baja aparenta una boca de mina. Se accede por este vano y se descubre un juego de formas, líneas rectas, soportes, muros y pilares combinados con la sutileza de las curvas de las bóvedas y de la cúpula. Los muros desnudos contrastan con la pasta de pilares, cornisas y lisos del intradós de las bóvedas. En el exterior, en un contrafuerte del muro norte, existe un glifo esculpido en piedra basáltica, que simboliza el Sol.
Quien visita el salón de actos Ingeniero Baltasar Muñoz Lumbier puede conocer lo que fue el coro de la capilla. Se accede al lugar por una escalera helicoidal de cantera, por la que han caminado innumerables generaciones a lo largo de casi tres siglos de historia, entre religiosos, estudiantes, docentes y público que visita el emblemático edificio de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
Víctor Ballesteros afirmó que fue una queja general que la minería de Pachuca produjo en ciertas etapas de la historia gran riqueza y no dejó en la imagen urbana rastro de la opulencia de lo que encontraron en las vetas, comparando con suntuosos edificios que adornan las calles de los centros históricos de Guanajuato y Taxco, refiere que una belleza que tuvo Pachuca fue el teatro Bartolomé de Medina, que en 1943 fue demolido para dar pie al cine Reforma, edificio que también ha desaparecido.
Entre el patrimonio arquitectónico que conserva la universidad, está lo que fuera la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, hoy convertida en el salón de actos Ingeniero Baltasar Muñoz Lumbier. Revalorar nuestro pasado es evocar a quienes en su momento lo han construido, desde la orden religiosa de San Juan de Dios en el siglo XVIII y hasta el primer tercio del XIX, la comunidad del Instituto Literario y la Escuela de Artes y Oficios del último tercio del siglo XIX, del Instituto Científico y Literario, del ICLA y de la UAEH en los siglos XX y XXI.
Cuando visite usted el edificio del centro cultural universitario La Garza, no deje de conocer la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, patrimonio arquitectónico de los hidalguenses.

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