Te quito para ponerme, es la máxima de quien se hace del poder por el poder mismo y en el trayecto ajusta cuentas y proyecta ambiciones, persigue pillos y apenas encarcela a carteristas de poca monta.

¿Guardia Nacional? La que quiera y como quiera señor presidente usted ordena. Y las indicaciones son órdenes a cumplirse al pie de la letra aun cuando se arriesga el honor propio.
¿Reforma al artículo 19 constitucional para aplicar la prisión preventiva oficiosa a todo lo que parezca un delito aunque se violen los derechos elementales? Como usted ordene señor presidente.

¿Quitarle a Pemex todo elemento de empresa productiva del Estado para darle máximo poder al director general que de petroquímica y elementos de hidrocarburos sabe lo que usted y yo de física nuclear? Adelante, adelante, se trata de un amigazo del señor presidente.

¿Contrarreforma educativa? Démosle gusto a estos profesores de la oposición, estos mariscales de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que, por así convenir a sus intereses, pasaron por encima incluso de su amigo benefactor Andrés Manuel López Obrador y desmadraron al sistema económico que usa a los ferrocarriles de los puertos de Lázaro Cárdenas, Michoacán, y Manzanillo, Colima. ¡Faltaba más, faltaba menos!

Y, vaya, ¿qué no fue bandera del licenciado López Obrador en campaña echar abajo a la que calificó “mal llamada Reforma Educativa”? Al jefe de jefes lo que diga, porque para eso es Presidente de la República y me canso ganso.

¡Ah!, pero señoras y señores, todo este proceso legislativo se hace mediante el llamado Parlamento abierto en el que sólo llegan a desahogar propuestas invitados de todos lados, lo mismo académicos que expertos en la materia, docentes universitarios, investigadores, luchadores sociales, legisladores de la oposición y etcétera porque al final nadie los tomará en cuenta.

Así, con ese desprecio por el que piensa diferente pero sabe mucho de la materia en comento, del fondo de una reforma constitucional, fueron tomadas las participaciones de los expertos en las consultas públicas dizque para enriquecer las minutas de la Guardia Nacional y la de la prisión preventiva.

Porque, finalmente se cumplió la previsión de Juan Carlos Romero Hicks, el coordinador de los diputados federales del PAN, cuando advirtió el riesgo de que ese Parlamento abierto, la consulta pública fuese sólo una mascarada, el mecanismo para lavar la cara a la diputación federal de Morena que, con todo y su mayoría de 258 legisladores, haría lo que le viniera en gana con tal de cumplir las indicaciones presidenciales y sacar adelante la reforma constitucional en materia de prisión preventiva.

Misma ruta seguida en el Senado de la República, donde a la bancada de Morena le importó un pito que las bancadas del PAN y del PRI condicionaran votar la minuta de la Guardia Nacional, con cambios elementales que no tiendan a dejar en manos de la Sedena y del fuero militar un cuerpo que debe ser dirigido por un civil, porque debe atenderse a pie juntillas, sin chistar y con dedo alzado, la línea tirada desde Palacio Nacional para que la Guardia Nacional viera la luz, así fuera por cesárea.

¿Y la mafia del poder? Paulatinamente Andrés Manuel López Obrador ha relegado esa frase de su cotidiana homilía de prensa en Palacio Nacional. Porque, le decía, ahora él encabeza a la neo mafia del poder en los mejores términos éticos, honestos y sin cargo de conciencia, como ha presumido reiteradamente. ¿Alguien lo duda?

Será que también hace básica la máxima de que si el Presidente se equivoca, se vuelve a equivocar porque para eso es el Presidente.
Y nadie le reprocha, nadie le contradice, aunque Clara Torres le renunció al encargo del sistema de estancias infantiles de la llamada Secretaría de Bienestar, y eso no le gustó nada. Tanto que ya dio la orden, acatada en todos sus términos de que ni un centavo para organizaciones civiles que manejaban las estancias, no importa que le quite el negocio a sus cuates del PT –al que llamó “organización que nos ha acompañado” para no darle un raspón a Beto Anaya y su señora esposa que fue acusada en 2017 de lavar cien millones de pesos destinados a los Centros de Desarrollo Infantil, que no son otros que estancias infantiles.

¿Por qué? Porque ese grupo que llegó al poder con el respaldo de los 30 millones de votos que se depositaron en las urnas a favor de Andrés Manuel López Obrador actúa como una mafia, en el desplante y despliegue de quien ha tomado el control de la plaza, una vez que echó a aquellos que reiteradamente acusan de ladrones, corruptos y todo tipo de etcéteras mas no se atreven a meter a prisión.

En ese tenor dejan abierta la sospecha de la negociación con quienes se fueron, el equipo de las grandes ligas de Enrique Peña Nieto y los herederos de las administraciones neoliberales –las mismas que el Presidente acusa causantes de divorcios–, y dejan correr la especie y sólo esa masa fanática en las redes sociales descalifica, injuria y estigmatiza en nombre del reverendo López Obrador.

Y es que, usted tiene la última palabra, Andrés Manuel no es un presidente que respete al estado laico que es el mexicano. No, no. Enhiesta la Biblia advierte de los pecados en que incurren los mentirosos, aunque él está en ese pecado como lo demostró el investigador del CIDE Alejandro Madrazo Lajous.

En fin, se votarán reformas, se pasará por encima de acuerdos legislativos. Morena y sus próceres convertidos en heraldos de las buenas nuevas, de lo que imaginan apisonar el basamento de la 4T, irán en pos del Vellocino de Oro, sin percatarse o no querer percatarse de que entre esos 30 millones de ciudadanos que votaron por “Juntos haremos historia”, pueden dar un giro fundamental en el reacomodo de las fuerzas políticas en la elección intermedia de 2021, y la reelección no será generalizada en la Cámara de Diputados e incluso el señorpresidente estará en el riesgo de ser relevado del mando, de ceñirse absolutamente al mandato constitucional. ¿Aquí la nueva mafia del poder? Conste.

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