La nueva normalidad en la calle Guerrero

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Pachuca.- Aunque durante toda la contingencia sanitaria provocada por el coronavirus (Covid-19) se ha vaticinado una profunda crisis financiera, lo cierto es que la economía en los negocios se reactivó apenas subieron las cortinas; basta circular sobre la calle Vicente Guerrero, la principal arteria de la capital, para comprobar la alta afluencia de clientes.

Se dice que no hay liquidez, que la confianza del consumidor está mermada, pero en la práctica las personas adquieren productos que claramente no son indispensables como zapatos, ropa, cosméticos, bisutería, artículos de mercería y antojitos.

Es decir, la sociedad compra igual que antes de la epidemia, solo que ahora hay filtros en la entrada de los locales: tapetes sanitizantes, termómetros digitales y gel antibacterial. Algunos establecimientos anuncian su regreso con atractivos descuentos de hasta 50 por ciento: “Hola de nuevo”, dice un letrero.

En una tienda de bisutería y cosméticos, un nutrido grupo de mujeres metía mano a una caja con novedades “de moda” a solo 10 pesos, y aunque usaban mascarilla, entre ellas la sana distancia se quedaba corta. Mientras, al lado en la zapatería dos mujeres se prueban diferentes pares.

¿Alguien necesita ropa en medio de una pandemia? Claramente sí, pues después de pasar los zapatos por un tapete plástico con cloro y limpiarse las manos con gel es posible constatar que en Vertice, una gran tienda de vestido, varias mujeres desfilan en los pasillos escogiendo la blusa o la falda de moda. En la caja, un par de clientas hacen fila para pagar.

Mientras, en la calle dos mujeres cargan en los brazos varias bolsas con pastes. La señora de los dulces también espera clientes sentada sobre una banqueta en esa transitada vía. El tianguis de bienes usados, localizado en el Jardín del Arte, volvió a instalarse y también registra una alta afluencia.

Las tiendas de helados, florerías y de telas igualmente están abiertas y tienen clientes. Todo el mundo ha tomado las calles y trata de adaptarse a la normalidad, la nueva, al parecer, sin miedo, porque como dicen, “la epidemia llegó para quedarse”.

Por cierto, la convivencia en restaurantes y caferías también está regresando; con todo y que la recuperación de la economía se anticipa lenta, la realidad es que sí hay mucha gente con ganas de salir y consumir.

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