Hace unos días este diario informó sobre el abrupto crecimiento del robo con violencia en la capital del estado: en los primeros cinco meses del año el delito aumentó cerca de 900 por ciento respecto al mismo periodo de 2016. Esta explosión de robos ya provocó la reacción del sector empresarial que pide estrategias puntuales e incluso “movimientos”, pues las actuales autoridades no han podido revertir este fenómeno. El 12 de junio, Ricardo Rivera Barquín, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), advirtió que los hechos violentos en calles de la capital del estado y sus plazas comerciales cada vez son más frecuentes y ello afecta la llegada de empresas a la entidad. En ese tiempo (hace una semana), Rivera Barquín aún no sabía de las cifras que llegarían después y que reflejan la percepción de la violencia. Estamos, sin exageración, ante una ola de robos con violencia que debe ser frenada si no queremos que esto se vuelva cotidiano. Ayer y anteayer, en un lapso de seis horas, hubo dos robos a centros comerciales en Pachuca. Uno en la concurrida plaza Galerías y otro cerca de las 3 horas en la plaza del Valle, muy cercana a la primera, donde sujetos armados rompieron un aparador para llevarse mercancía de una tienda Coppel. Según información obtenida por este diario, los responsables se dieron a la fuga antes de que llegara la Policía de Pachuca. Queda la palabra a las autoridades municipales y estatales: ¿Tomarán cartas en el asunto? ¿Diseñarán una estrategia para contrarrestar esta ola delictiva? ¿Buscarán una alianza? ¿O dejarán que la bola siga creciendo hasta que se vuelva inmanejable? De filón. Ayer la lluvia volvió a demostrar lo que ya sabemos: la infraestructura hidráulica en Pachuca es insuficiente para enfrentar trombas. De lo contrario, no habría “encharcamientos” en 13 colonias de Mineral de la Reforma y Pachuca, que causan daños materiales a cientos de personas.

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