Con las redes sociales, ahora las sociedades se comunican con mayor eficacia. Por ejemplo, en la red de Whatsapp hay grupos para todo: para vecinos de tu colonia, para el trabajo, para colegas, para excompañeros de la prepa, para la familia, para las escuelas; de todo nos enteramos por ese medio. La información fluye y también la desinformación. No obstante, esa red y sus grupos se han vuelto un termómetro eficaz de lo que le interesa a la sociedad. Y un ejemplo claro es la preocupación que campea en esos grupos por la violencia que vive nuestra entidad. Esta semana que concluye ha sido especialmente violenta. El pasado jueves 11 de mayo policías informaron sobre el hallazgo de un hombre asesinado. Se encontraba atado de pies y manos, con una bolsa en la cabeza. El cadáver lo dejaron en el Corredor de la Montaña a la altura de Mineral del Monte. Es evidente que quien lo dejó ahí quería que fuera visto por muchas personas. Luego, el viernes, un policía estatal apareció muerto por un disparo en la cabeza en el fraccionamiento Los Pinos, en Mineral de la Reforma. Y ese mismo día, en la noche, dos hombres murieron luego de ser baleados en la céntrica calzada Veracruz, en la colonia Venustiano Carranza, de Pachuca. Sobre este caso, diversas notas periodísticas apuntan a que se trató de un ajuste de cuentas entre miembros del crimen organizado. Y luego, ayer, policías encontraron a una persona muerta a bordo de un tractocamión en Zempoala “con una lesión en la cabeza” que, según medios electrónicos locales, se trataba de un balazo. Esto es lo que se lee en las redes, en los diarios locales. Y contrario a lo que ocurre, a lo que vemos en las calles, la respuesta oficial, la del gobierno estatal, es interpretar estos hechos como colaterales a la violencia que cimbra a otros estados vecinos. Como el secretario de Gobierno Simón Vargas Aguilar, quien argumentó que la ola de violencia se debe a que los cuerpos aparecidos en varias regiones del estado tienen como fin amedrentar a la población. Y vaya que lo hacen. Pero… es solo Hidalgo un tiradero de cadáveres. ¿Y por qué entonces las balaceras? ¿Se puede superar un problema que no se ve? Hidalgo, las autoridades deben tenerlo claro, ya no es un estado seguro, ni tranquilo. Y más vale que despierten y echen a andar una estrategia integral para detener el avance del crimen organizado. No vaya a ser que cuando despierten, sea demasiado tarde. De filón. Más vale que la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) trabaje con los seis municipios de Hidalgo que están dentro del índice global de muy alto y alto riesgo y que están contemplados para elaborar sus atlas de riesgos para este año. Recuerden que la temporada de lluvias y huracanes ya llegó. No vayan a darse por sorprendidos.

No votes yet.
Please wait...

Comentarios