Ayer se instaló la nueva legislatura federal, la 64, con una nueva mayoría nunca antes vista: la que proviene de Morena, esa ola que ganó el pasado primero de julio y que promete el cambio. Ayer, esos 247 legisladores morenistas tomaron protesta junto a 253 legisladores de los demás partidos que ahora serán la oposición en San Lázaro. De la vieja hegemonía priista solo quedan recuerdos: ahora con sus 47 diputados se convirtieron en tercera fuerza, una caricatura de la aplanadora que fueron hace no mucho tiempo. El PAN, con sus 80 diputados, será la principal fuerza opositora a la ola morenista y tendrá que buscar aliados con el PRI y con sus socios electorales, que no lo serán necesariamente en el ejercicio de gobierno: el PRD y Movimiento Ciudadano. ¿El Verde? No se sabe qué rumbo tomará, mientras que Encuentro Social y el Partido del Trabajo mantendrán su alianza que los llevó a la presidencia de la República de la mano de Andrés Manuel López Obrador. Tiene la mayoría morenista el bono democrático más grande de la historia reciente del país y ahora es su responsabilidad utilizarlo de la mejor manera. Tienen la oportunidad de caminar en concordancia con el Ejecutivo federal para hacer los cambios que llevaron y trajeron con el concepto de la cuarta transformación de México. Es su oportunidad de oro. ¿La dejarán ir o cumplirán las muy altas expectativas que crearon? Comienzan con la página uno. Los leeremos de cerca. De filón. Una pésima planeación vial, conductores mal capacitados y la apatía de las autoridades llevaron a que una niña pereciera ayer en un brutal accidente sobre la carretera Pachuca-Ciudad Sahagún. A nuestra capital del estado le urge un examen profundo para humanizar sus vialidades.

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