Las irregularidades en el futbol mexicano son tantas que sería difícil enumerar tan solo las más recientes. Desde las denuncias de Víctor Manuel Vucetich, pasando por el desaparecido Veracruz, el #TuzoGate, los sobornos a Gustavo Matosas y hasta las permanentes acusaciones de amaño de partidos. Ahora, el objetivo de la justicia es Guillermo Álvarez Cuevas, quien hasta hace unas horas era presidente de la Cooperativa La Cruz Azul.

La relación entre la compañía cementera y el equipo de futbol es indisociable. El club, fundado en 1927, se consolidó como entidad deportiva antes de que la propia cooperativa fuera expropiada por el gobierno de Hidalgo. Con la llegada de Álvarez a la dirección del consejo administrativo en 1953 se cimentó la identidad del Deportivo Cruz Azul como estandarte cultural de la asociación bajo los valores fundacionales de la misma: “Honor y lealtad a nuestra patria, valor y nobleza en el deporte”.

Así, la época dorada del conjunto llegó en la década de 1970 con un tricampeonato y un bicampeonato en la Liga doméstica. En cambio, la llegada de Billy Álvarez a la presidencia de la sociedad en 1988 supuso una sequía de palmarés: en los 32 años de su gestión, el representativo celeste conquistó una de las nueve finales ligueras que disputó, siendo su última coronación ante León en 1997.

Con una historia deportiva que se ha desdibujado de manera lenta y constante como legado, Billy Álvarez renunció a su cargo tras ser acusado de “lavado” de dinero y delincuencia organizada. La investigación tuvo su origen en mayo, cuando fueron identificadas operaciones financieras irregulares de más de 420 millones de dólares.

Con el testimonio de Alfredo Álvarez Cuevas, hermano de Billy y vicepresidente de la Máquina, se afinó el caso en contra del expresidente de Cruz Azul y otros directivos del equipo, como es el caso del polémico Víctor Garcés. Sobre ese último, vale la pena recordar que a principios de año fue acusado de “lavado” de dinero y “trata” de personas.

El entramado que rodea al conjunto celeste, es solo una muestra de lo que ocurre en las esferas de poder escudadas por equipos de futbol. El apoyo mostrado por los deportistas en el partido ante Puebla fue duramente criticado por la afición, la cual es consciente de que el daño generado por Billy Álvarez y compañía va mucho más allá de una simple cruzazuleada.

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