Y siempre disfruto dar clases de redacción, así invento otras maneras de enamorarse de la escritura. Entonces, dicto a mi grupo que escucha solidario:
La debilidad de las comas ausentes alarga los suspiros.
Las oraciones incomprensibles saben llenarte de nostalgias.
Los verbos sin conjugar pueden seducir y los sustantivos melancólicos solamente emocionar. Pero las interjecciones logran siempre cautivar.
Las onomatopeyas conmueven hasta el enamoramiento eternamente efímero.
Los complementos indirectos ilusionan.
Los artículos permiten advertir las distancias entre géneros pero no entre las almas.
Lo no dicho mantiene las ilusiones de lo que un día se dirá. Los gerundios te provocan.
El acento conmueve hasta el fondo de tu corazón que evita ser coraza para latir sin razón.
El punto final no existe, por eso eternizas las palabras para expresar en otra redacción lo que sientes por un amoroso amor.
Los gerundios provocan para seguir pecando.
A las comillas les gusta gemir para envolverte en retozos más allá de los deseos prohibidos.
La sintaxis te invita a hacer recorridos bajo la lluvia para que cada gota desordene tus sentidos.
Se debe tener obsesión por las frases cortas, así amplías tu necedad de expresarte.
Evita los adjetivos, sobre todo cuando palpes lo esplendoroso, lo magnífico y suntuoso que resulta describir con emociones exageradas.
Los paréntesis son buenos para el insomnio mientras que los guiones son tan aburridos que te duermes en cuanto trazas el primero.
Los asteriscos son muy traviesos, se enredan en los párrafos largos y siempre arruinan tus citas.
Huye del punto y coma, pues como bien lo dijo Lupita D’ Alessio, no sabe besar como tú besas.
Las metáforas siempre son muy delatoras pero se detractan cuando sospechan tu desgano y te calumnian cuando desatas escándalos de suspiros literarios.
Abusa de las palabras graves para sanar tu alma y de las esdrújulas para los hechizos de amores imposibles.
Que las conjunciones casuales te permitan encuentros inesperados y las preposiciones te lleven a infiernos celestiales.
Ay, mis clases de redacción, una manera de inventarme para seguir escribiendo mis bajas pasiones.

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Profesora investigadora en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM. Especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Ha publicado una gran variedad de libros y artículos académicos. Es columnista tanto en medios impresos como digitales. Ha recibido diferentes reconocimientos por su trayectoria feminista y periodística.