El coronavirus es una epidemia que se ha descontrolado. No es un tema de países con más o menos desarrollo, es un problema que ha afectado a los países con el mayor desarrollo y crecimiento económicos del mundo; China, Estados Unidos e Italia, entre otros, que hoy enfrentan una crisis. Sería atrevido realizar una propuesta de lo que se debería hacer o no para aliviar esta situación, porque eso es parte de la investigación de los expertos en epidemiología. Actualmente todo el orbe es un escenario que está lleno de aprendizaje y el talento de los servicios científicos de investigación, aplicados a la medicina privada y pública, en una era denominada la cuarta revolución industrial o industria 4.0, con dos premisas, tecnología y talento para el desarrollo, como la fibra óptica que es el principal habilitador de interconexión para la ciudad del futuro, con perfiles que se combinan, con competencias como la innovación y el pensamiento crítico. Por ello el talento y la tecnología son dos palancas que debe utilizar la economía que le permita superar la crisis en un proceso de un mundo de recomposición.

Ante la crisis, la tecnología es un factor decisivo que puede contener la dispersión de la pandemia. En China han utilizado robots móviles equipados con cámaras de alta resolución que se colocaron en las patrullas de la policía para verificar el uso de protección sanitaria y que miden la temperatura corporal con rayos infrarrojos de cinco a 10 personas simultáneamente, hoy es común verlos en centros comérciales, en aeropuertos y en concentraciones de espacios industriales; a distancia envían alertas y millones de datos en tiempo real para las autoridades.

Solo queda verificar si el neoliberalismo en crisis y si esta etapa de capitalismo será capaz de reorientarse y preocuparse de los ciudadanos, de los clientes del mercado o de los accionistas que producen bienes y utilidades, equipos con innovación y su aplicación no solo para el trabajo, la educación, el impacto ambiental y la preservación de la salud, sino para una nueva dimensión de socialización, con abrazos y manifestaciones de cariño digital para demostrar afecto amoroso, amistoso o filial.

El copretérito perfecto de manifestar no sugiere la responsabilidad de las empresas para causas sociales como la igualdad de oportunidades y la sostenibilidad. Pero dependerá de este punto de inflexión denominado pandemia global, que aquí no acaba sino que será un tránsito crecente de muchas que vendrán. Ante ello se requiere de un cambio social y organizativo que debe ir acompañado de tecnología e innovación, con talento y creatividad de los humanos para salvar y no destruir humanos. La tecnología estará ahí para seguir haciendo de nuestro mundo un lugar mejor.

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