Lol Canul
Maestra en ciencias de la salud

El día de ayer, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) dio a conocer el Informe mundial sobre delitos contra la vida silvestre 2020 que señala al tráfico de vida silvestre como un área especializada del crimen organizado y una amenaza significativa para muchas especies de flora y fauna.

El informe demuestra un balance de la situación actual y señala que el tráfico de vida silvestre es actualmente un problema de tamaño mundial pues se han identificado sospechosos de este delito de más de 150 nacionalidades diferentes. Entre las especies animales que tienen un alto registro de incautación se encuentran elefantes, rinocerontes, pangolines, felinos, reptiles, peces y aves, además, entre las especies vegetales se ha detectado madera de árboles protegidos de alrededor del mundo como el palo de rosa.

La caza furtiva, la trata y el traslado ilegal de especies exóticas y protegidas, así como sus productos derivados a través de fronteras regionales, nacionales e internacionales no han registrado disminución en los últimos años e incluso, durante 2019 y los meses que llevamos del corriente 2020 continúan confiscaciones considerables de marfil, cuernos de rinocerontes, pangolines y palo de rosa. Es justo este periodo que en todo el mundo debido a la pandemia por el virus SARS-CoV-2, muchas de las actividades de la vida humana se han detenido en estado de cuarentena, sin embargo, estos datos muestran que el crimen organizado no ha tomado pausa.

En el conteo cuantitativo, se registra al pangolín como el mamífero salvaje más traficado en el mundo, mismo que se identificó como una fuente potencial de coronavirus como el que hoy mantiene una contingencia sanitaria del grado de pandemia.

El mismo documento indica que tres de cada cuatro enfermedades contagiosas humanas han sido transmitidas de los animales a nuestra especie y que, las interacciones como la captura, sacrificio, tráfico, venta, comercio y consumo de la vida silvestre por parte de las comunidades humanas, aumentan la probabilidad de transmisión de enfermedades como el Covid-19.

La intervención de la vida humana con el hábitat de los animales es cada vez más cercano y frecuente y las actividades de este tipo incrementan el riesgo de transmisión de agentes infecciosos entre especies; actividades como el tráfico ilegal están fuera del margen de un control sanitario y expone la salud de las personas, en primer orden a quienes participan en ella, pero al ser de tipo contagioso, se convierte en un riesgo exponencial.

Un descubrimiento que se hace en este informe, es que el comercio de vida silvestre también está permutando de lo físico a lo virtual, realizando la venta a través de plataformas en línea, por lo que las autoridades también deben adaptarse a la persecución en estos medios.

Como parte de los lamentables efectos de la pandemia a la explotación de vida silvestre, se ha observado la venta de especies con la promesa de ser la cura para el coronavirus; cosa que, advierten los especialistas médicos, no se ha logrado aún y que, para asegurar que se tenga, se debe buscar la vía científica y evitar el consumo de especies que pueden representar otro riesgo sanitario.

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