Pachuca.- La pandemia del coronavirus (Covid-19) paralizó literalmente a casi todo el mundo porque el confinamiento en casa fue la medida necesaria para controlar los contagios. Eso significó que un importante porcentaje de vehículos automotores dejaron de circular y los viajes de avión se redujeran. Así como parte de la industria donde se concentran grandes cantidades de trabajadores, empleados, directivos, entre otros.

Con el cierre del comercio, hoteles, oficinas, escuelas y áreas de servicios se dejaron de consumir grandes cantidades de energías fósiles, por lo tanto, se redujo la emisión de diversos gases.

Para algunas regiones del planeta eso significó un respiro para el medio ambiente porque disminuyeron las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y la calidad del aire mejoró.

Pero en países como México, y específicamente en Hidalgo, el respiro ambiental no fue significativo y hay riesgos de un repunte en la contaminación con consecuencias en el cambio climático una vez que termine el confinamiento y se regrese a la “nueva normalidad” si no se toman medidas, tanto a nivel gubernamental, empresarial y en lo individual.

En entrevista con el doctor Sócrates López Pérez y el doctor Juan Bacilio Guerrero Escamilla, ambos investigadores del área académica de sociología y demografía del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, explicaron que el respiro que está viviendo el planeta es temporal.

“Para lograr una disminución notable en las cantidades de CO2 (dióxido de carbono) en la atmósfera se debería lograr una reducción sostenida del 10 por ciento a nivel global en el uso de combustibles fósiles durante un año, según datos del instituto de oceanografía Scripps de la Universidad de San Diego, en Estados Unidos”, explicó Sócrates López, doctor en ciencias sociales con especialidad en planeación y desarrollo económico.

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) advierte que la disminución en las emisiones de gases como el CO2 necesitarían ocurrir durante un periodo de tiempo largo y sostenido para que pueda tener un impacto medible en el clima, añadió.

Por su parte, Juan Bacilio Guerrero, doctor en ciencias sociales y experto en matemáticas aplicadas, señaló que “con el regreso a las actividades de la industria, transporte y servicios los sectores deberán intensificar su producción para compensar la caída del 10 por ciento del producto interno bruto (PIB) generada por el confinamiento, por lo cual se prevé un incremento de emisión de GEI mayor que otros años”.

¿Qué son los gases de efecto invernadero?

Pero, ¿qué son los gases de efecto invernadero y por qué su disminución tiene un impacto importante para el planeta?

El cambio climático es una serie de alteraciones climatológicas relacionadas con el aumento de temperaturas y de precipitaciones. Esas variaciones han sido aceleradas por el denominado efecto invernadero, un proceso natural de calentamiento de la Tierra donde un grupo de gases retienen parte del calor que desprende el Sol en la atmósfera y mantienen una temperatura apta para la vida.

Es decir, el incremento de esos gases, que son principalmente dióxido de carbono, óxido nitroso, metano y ozono, están modificando la composición natural de la atmósfera de la Tierra porque son procesados por agentes naturales; pero cuando los océanos, plantas, árboles y plancton ya no pueden absorberlos por diversos factores se acumulan y atrapan más calor, elevando con ello la temperatura de la atmósfera.

Con las actividades humanas de la modernidad se incrementa la producción de los gases de efecto invernadero y como consecuencia incrementan las temperaturas y se acelera el cambio climático.

¿Qué onda con el cambio climático?

El cambio climático afecta de manera directa e indirecta a los sistemas naturales, económicos y sociales; por ejemplo, las sequías y olas de calor al ser más duraderas e intensas disminuyen la capacidad de producción natural ocasionando con ello que las actividades económicas se vean mermadas al disminuir sus ingresos.

Por otro lado, las inundaciones, producto del aumento de las precipitaciones, acarrean focos de infección, rapiña y enfermedades a los sectores sociales más vulnerables.

Ese proceso natural fue alterado a partir de la revolución industrial, de acuerdo con el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático 2013, quienes afirmaron que el promedio de temperatura del planeta se incrementó de manera anómala alterando con ello los sistemas ecológicos y humanos de todas partes del mundo.

La alteración en el clima llamó la atención de los expertos, por lo que trataron de explicar científicamente los fenómenos climáticos; razón por la cual los esfuerzos internacionales se concentraron en comprender los orígenes y consecuencias del cambio climático para demostrar que la alteración de la temperatura del planeta está asociada a la concentración en la atmósfera de los gases de efecto invernadero.

¿Respiro mundial?

“En el mundo sí se dio una reducción temporal de emisiones de gases efecto invernadero (GEI), principalmente dióxido de carbono (CO2) y óxido nitroso (Nox), en un promedio de reducción del 6 por ciento”, explicó el doctor Sócrates López, quien lideró el proyecto “Estrategia estatal de mitigación y adaptación al cambio climático de Hidalgo”, el cual fue reconocido con el Premio Hidalgo 2018 en la categoría de innovación.

Señaló que a nivel global, hasta marzo de 2020 el promedio de transporte terrestre había disminuido 50 por ciento respecto al mismo periodo de 2019.

El tráfico aéreo también se desplomó. “En Europa, se han cancelado el 90 por ciento de los vuelos respecto a 2019; en Estados Unidos, cerca del 50 por ciento”. Aunque la emisión de ese último transporte solo representa el 3 por ciento del total global, según Robbie Andrew, investigador del Centro Internacional para la Investigación Climática y Ambiental.

Desde febrero pasado, los satélites de la NASA detectaron caídas de entre el 20 y 30 por ciento de las emisiones de dióxido de nitrógeno en algunas regiones de países golpeados fuertemente por el coronavirus, como Italia, China y Estados Unidos.

El dióxido de nitrógeno es un gas nocivo emitido por motores de vehículos, plantas de energía y complejos industriales.

¿Qué pasó en Hidalgo?

Los investigadores de la UAEH y expertos en el tema, Sócrates López y Bacilio Guerrero, explicaron que “el programa emergente Hoy no circula que se impuso en el estado ante la pandemia, con el cual se redujo la movilidad de vehículos particulares en tres meses, solo ha logrado bjar la emisión de 88 mil 475 toneladas de dióxido de carbono (CO2)”.

Para tener una idea de lo poco que significa esa cifra, Sócrates López detalló que “al año, solo los vehículos particulares, en Hidalgo emiten 353 mil 902 toneladas de CO2. Sin considerar el resto del transporte, como taxis, microbuses, combis y transporte de carga, que en total lanzan al ambiente más de 796 mil 359 toneladas de ese gas de efecto invernadero”.

Por otro lado, Juan Bacilio Guerrero señaló: “La demanda de agua se incrementó cerca del 40 por ciento. Lo mismo sucedió con la emisión de aguas residuales, las cuales, en Pachuca, al no contar con ninguna planta tratadora de agua implica que se utilizó para riego de agricultura que en diversos procesos químicos generan metano (CH4)”.

Como últimos datos relativos a Hidalgo, los especialistas señalaron que la reducción de residuos sólidos, es decir, basura, fue del 32 por ciento al bajar las actividades económicas. Pero en el caso de la agricultura no hubo ningún cambio porque en ningún momento redujeron sus actividades.

Sócrates López Pérez

Es doctor en ciencias sociales en el área de planeación y desarrollo económico por la Universidad Autónoma Metropolitana. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel dos y miembro de la Academia de Investigación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, donde es profesor investigador en el área académica de sociología y demografía.

Es fundador de la Cátedra UNESCO en la UAEH, de la maestría y doctorado en ciencias sociales, de las licenciaturas en economía, en sociología y en planeación y desarrollo regional, así como de la especialidad en desarrollo social.

Fue coordinador de investigación y posgrado y director de la Escuela Superior de Tlahuelilpan (ESTl). Actualmente, es líder del cuerpo académico consolidado de Planeación y Análisis Territorial.

Juan Bacilio Guerrero Escamilla

Es economista y cuenta con dos maestrías: una en ciencias en matemáticas y didáctica, y otra en estadística aplicada; es doctor en ciencias sociales por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo; tiene un diplomado en econometría aplicada y posdoctorado en matemáticas, ambos por el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Es profesor investigador del área académica de sociología y demografía de la UAEH y tiene nivel uno en el SNI.

Sus líneas de investigación son: matemáticas aplicadas en economía, ciencias sociales e ingenierías; y estadística aplicada.

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