El Internet, también llamado red de redes, se ha conformado dentro de una utopía que nos dice que con esa tecnología podremos llegar a cualquier rincón del mundo, comunicarnos con otros de manera sincrónica y asincrónica, lo que hará que estemos más unidos; pero al parecer, vamos más a una distopía en la que nos hemos polarizado como usuarios de este medio y en la que el propio medio nos esconde mucha información al considerarla que no es nuestro interés.

La red inicia con la conexión de varios ordenadores a través de un servidor que permite la comunicación entre ellos, es decir la comunicación se está dando entre las computadoras, pero esas máquinas están en nuestras manos, y es ahí donde le damos la presencia a la humanidad dentro de la red. Para ellos son ceros y unos, para nosotros es una pantalla que reproduce texto, imágenes, audio, video y muchos elementos más que hemos apropiado para darle un sentido humano al equipo electrónico. Esa red se conecta a otras redes y por ello es que al Internet se le ha denominado la red de redes.

¿Por qué hablo de una paradoja? Bueno, como lo exponía al principio, la construcción de este medio informático se originó con la idea de acercar muchos elementos importantes a las personas como es la cultura, la información, una mejor comunicación, y un gran etcétera, en general nace mucho de esa utopía de la gran biblioteca de Alejandría que contenía todo el conocimiento del mundo antiguo. Y de cierta forma esto se ha dado.

Actualmente tenemos miles de plataformas que nos permiten conectarnos a nuevos conocimientos, información científica, datos relevantes para comprender cualquier tema que se nos ocurra, tutoriales y cursos infinitos para mejorar o aprender cualquier habilidad, y así podemos seguir enumerando las grandes ventajas de este medio. Hoy, frente a una pandemia que nos ha limitado la movilidad y que nos ha llevado a realizar nuestras actividades en casa, el Internet nos ha provisto de distintas aplicaciones y funciones que nos han facilitado esta situación.

Sin embargo, justo el hecho de que estemos inmersos en el uso de esta red de redes, y que obtengamos varias ventajas de ella, hace complicado visualizar las desventajas. Hemos ido creciendo a su lado, estamos inmersos en su desarrollo y crecimiento; por ello es importante señalar algunas de las situaciones en torno a esto. Por ejemplo, la brecha digital, que se da en las naciones y entre ellas. Por ello, algo relevante es recuperar los fines sociales con los que fue creado este medio, y así, se permita impulsar a la sociedad e innovar con objetivo social y no solo de desarrollo y progreso, y sobre todo mercantilización.

Una de las formas en las que se ha reducido esta brecha ha sido con la convergencia entre dispositivos, hoy en día el mayor acceso a Internet se da a través del teléfono celular; pero, nuevamente, esto marca pros y contras. El 2009 como un año crucial de esta convergencia, marca un aumento en algunas cifras negativas como los índices de suicidio y el aumento de las cirugías plásticas, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?, pues justamente la entrada y acceso más fuerte a las redes sociales de Internet como Facebook se realizan desde dispositivos móviles.

Las redes sociales digitales, parten también de la idea de la conformación de comunidades virtuales espacios donde podamos converger con amigos y familia. Y nacen también con esta idea utópica de hacer una comunicación más directa entre personas y conformar espacios armónicos para las relaciones interpersonales. En este sentido podemos destacar que inicialmente solo se tenía el botón de “me gusta” es decir, se limitaba a una reacción positiva, evitando manifestar el disgusto o la aversión. Hoy hay cinco reacciones más “me encanta”, “me divierte”, “me entristece”, “me asombra” y “me enoja”, y aunque nos da mayor manejo de nuestras emociones dentro de ese espacio virtual, la realidad es que sigue sin existir una contraparte negativa como tal.

Aparentemente, su finalidad es recrear y afianzar un vínculo comunitario, que puede unir y crear fuertes vínculos entre personas que no se conocen en el espacio físico. Esto nos lleva a dos puntos, por un lado, las limitaciones que nos da y que no nos permite actuar con libertad; por el otro, podemos observar que esto no ha evitado la polarización o las agresiones en estos medios. Para muestra, los distintos linchamientos virtuales que constantemente se dan en el medio.

La tecnología conlleva una idea-fuerza que impacta en la mente, el cuerpo y los códigos locales y globales en tal forma que se considera que todo es posible a través de este medio, esto nos lleva a que estas nuevas tecnologías no abandonen del todo a las anteriores, sino que más bien las potencien y las modifiquen. El riesgo de lo anterior es que se mitifica el fenómeno acepándolo incuestionablemente. Nuevamente, damos por sentado que necesitamos de esa tecnología y que es parte de la evolución y el desarrollo adecuado para la humanidad.

Aquí encontramos otra parte de la paradoja. Somos usuarios, no clientes de las plataformas, entonces ¿cuál es el modelo de negocio de los grandes consorcios informáticos? La publicidad. Nos hemos vuelto la mercancía. Es importante decir que cuando se habla de que se venden nuestros datos, no es específicamente como la venta de la base de datos del INE con nuestros nombres, direcciones, fotografías, etcétera, estamos hablando de la venta de perfiles creados con toda la información que recopilan de nuestra actividad dentro de Internet.

La llamada big data, es decir la gran concentración de nuestros datos a través de las distintas plataformas que usamos, trabaja y genera una serie de algoritmos que le dice a nuestro ordenador qué nos gusta, qué preferimos, cuáles son nuestros intereses, en general, cómo nos comportamos dentro de esos medios digitales. Eso genera perfiles que son ofertados a la publicidad para los anuncios que nos aparecen. Pero ese no es el único problema, tener una segmentación “personalizada” de publicidad, desde mi perspectiva, posiblemente este, es el menor de nuestros problemas.

Lo más fuerte está en que nos es sesgada toda la demás información de la red de redes y eventualmente solo estamos viendo y reviendo el mismo tipo de contenido, de tal forma que la polarización de las ideas es peor, puesto que solo accederemos a contenido relacionado con nuestras búsquedas e interés dejando fuera las demás opciones, por lo qué nuestro mundo se reducirá a lo que creemos y pensamos, y en algunos casos esto se traduce en ideas fundamentalistas sin bases científicas ni lógicas.

Cierro con esta idea de Troye sobre que la red es virtual, “no es una sociedad real pues no tiene herramientas concretas de influencia en el Estado”. Y te dejo la recomendación de hoy, que es darse una vuelta por Netflix y ver el documental/ drama El dilema de las redes sociales (Social media dilema) que habla desde sus creadores del negocio en el que se han convertido.

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