Resulta extraño que en un estado donde el sector empresarial por lo regular se queja de falta de actividad económica queden desiertas licitaciones para participar en una convocatoria emitida por el gobierno estatal cuyo objetivo es proveer de insumos al Programa de uniformes escolares. El plan establece nueve licitaciones para que el gobierno adquiera los productos necesarios para abastecer el citado programa que cuenta con una bolsa de 74 millones 600 mil pesos. El 5 de mayo, la Secretaría de Desarrollo Económico emitió la convocatoria que, como dijo el gobernador Omar Fayad, tenía como meta no solo abastecer de insumos al programa de uniformes, sino también buscaba mover la economía de la entidad, principalmente al sector textil, que es de conocida raigambre en nuestro territorio. Pero no, parte de las licitaciones ni siquiera tuvieron participantes, como si la bolsa de más de 70 millones de pesos fuera poca cosa. ¿Qué es lo que faltó? ¿Promoción? ¿Las reglas para participar eran muy duras? Lo paradójico de este asunto es que ayer mismo el gobernador Omar Fayad Meneses asistió a la sede del Campamento de Obra del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) para promover a los empresarios hidalguenses en los trabajos de la nueva terminal aérea. Según el mandatario, su gobierno está empeñado en consolidar a Hidalgo como el nuevo destino económico de México. Y a los inversionistas y al director general del proyecto, Federico Patiño, les expuso “la calidad, competitividad y compromiso de las empresas de la entidad, así como el apoyo que el gobierno estatal les da y dará para que se integren y aporten en el desarrollo de magnos proyectos, como es la edificación del NAICM”. Excelente labor la que hace el mandatario, pero… ¿Entonces qué pasó con la licitación para hacer uniformes escolares en territorio hidalguense? De filón. El nuevo líder estatal del PRI Leoncio Pineda Godos respondió en entrevista para este diario que casos como el del exalcalde de Mineral de la Reforma, Filiberto Hernández, acusado de peculado, no dañan la imagen del partido pues se trata de “decisiones individuales de personas que se han equivocado en su quehacer administrativo”. ¿Y entonces cuál es la responsabilidad del partido que postula a un candidato? ¿No escogen a los que se supone son los mejores perfiles? Qué cómodo es lavarse las manos, ¿no lo cree?

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