El desarrollo económico se finca en factores estructurales públicos y privados, cuya efectividad radica en el permanente escalamiento de las capacidades tecnológicas y de innovación de las empresas, trabajadores, instituciones de educación superior (IES), y centros públicos de investigación (CPI). En una sociedad del conocimiento se gestiona el conocimiento, pero ¿acaso somos una sociedad del conocimiento? ¿Qué tan lejanos estamos? Lo que es inegable es que nuestra economía, ha estado sujeta a una dependencia tecnológica y por ende económica del extranjero, principalmente de los EU, que en lugar de superarla se refuerza y profundiza. El desarrollo industrial de México ha dependido principlamente de la compra de licencias tecnológicas, como de maquinaria y equipo, proceso conocido como tecnología incorporada y no creada en el país.

En la pasada sociedad industrial se administraban objetos materiales y personas, en la era de la información se administran datos, flujos de información y de conocimientos, sobre los objetos materiales y la realidad del entorno.

A partir de la década de 1990 se evidenció que el desarrollo tecnológico se había convertido en el factor decisivo del crecimiento económico y del bienestar, cuya expansión se debió al incremento en la I+D+I (investigación, desarrollo e innovación) México se insertó a la globalización abriendo su economía y enfrentando su estructura productiva a competidores con capacidades tecnológicas superiores, no solo no se intensificó la I+D+I, sino que se fue disminuyendo, por su parte la iniciantiva privada no respondió al reto, de incluir en sus procesos y modelos de negocio a la I+D+I.

El resultado es una pobreza tecnológica que se suma a la recesión, las empresas dominates de nuestros mercados, son básicamente trasnacionales en los sectores estratégicos, son las que nunca han dejado de considerar a la I+D+I como factores estratégicos de su competitividad.

La inversión en I+D+I que hacen las empresas implica riesgo, como dice Rosenberg los gastos en investigación pueden no dar resultados, en cuanto al descubrimiento de nuevos conocimientos, pero si logran insertarlos en los mercados, sus ganancias se multiplican, por eso no dejan de investigar. La expansión del conocimiento tecnológico patentable, es la evidencia de la rentabilidad en escalamiento de las grandes empresas.

El número de patentes es un indicador de correlación entre riqueza e innovación, la patente es un derecho de exclusividad que un gobierno otorga al inventor quien lo puede licenciar, para su explotación; hoy la propiedad industrial e intelectual revisten una importancia tal que sin ella la economía global no funcionaría.

Qué tan importantes son las patentes a nivel mundial que de 2004 a 2018 se incrementaron en 212 por ciento al pasar de un millon 568 mil 200 a 3 millones 326 mil 300; en México las solicitudes de patentes en 2004 sumaron solo 13 mil 194 y en el 2019 alcanzaron la cifra de 15 mil 941; un aumento del 120 por ciento.

Sin embargo, las solicitudes de patentes en México presentadas por extranjeros, representaron el 96 por ciento en 2004 y el 92 en 2018; o sea que nuestras IES y centros públicos de investigación, practicamente no patentan. No obstante la mayoría de los que patentan en México son extranjeros, México solo aporta el 0.1 por ciento del total de patentes en el mundo. Esto explica el porqué los productos mexicanos son de bajo contenido tecnológico y por ende no son competitivos.

En cuanto al Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial de Davos, teníamos la posición 31 en 1999, pero en su informe de 2019 caímos al lugar 48; respecto al Indice Global de Innovación, México pasó de la posición 37 en 2007 al lugar 55 en 2020, perdiendo 18 lugares.

Estos descensos y el raquítico presupuesto en I+D para el 2021 representando el 0.3 por ciento del PIB, a pesar del incremento del 4 por ciento respecto al de 2020, que fue solo para atenuar el impacto inflacionario, agregele usted la desaparición de 65 fideicomisos del ramo 38, cuatro institucionales, 25 sectoriales, el Fidetec y los 35 fondos mixtos, que eran donde más participaban las universidades públicas, ¿qué los va a sustituir? Si bien esta situación viene de decadas atrás, no se está haciendo lo pertinente, por lo que sin investigación, se produndizará la pobreza tecnológica y la del país.

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