El pasado martes 18 de abril de este año, El Independiente publicó en su portada información oficial de la Procuraduría General de Justicia del estado sobre feminicidios en lo que va de 2017, acompañó de manera generosa la nota con una fotografía representando este grave problema nacional: una mujer tirada en el suelo, boca abajo y con un zapato descalzado a un lado de su cuerpo. Esta desafortunada composición gráfica informativa del diario ha generado malestar y crítica ante la falta de sensibilidad y conocimiento sobre el tema.
La lectora Silvia Mendoza señaló en un correo expreso a la Defensoría: “…la foto que retrata a una joven tirada en el suelo, con un título sobre feminicidios, es digna de un periódico amarillista donde el morbo es su moneda de cambio. Un periódico como El Independiente, que supone una línea editorial respetuosa de la dignidad de todas las personas, no puede permitirse usar fotografías que agreden la dignidad humana y femenina de quien perdió la vida en una situación trágica”.
Otra asidua lectora y también colaboradora de este medio, Elvira Hernández, reclama y reflexiona sobre este asunto: “¿Cómo sensibilizar a nuestro director sobre un tema tan delicado como lo es el feminicidio? ¿Cómo sensibilizar a un joven reportero sobre un tema tan desgarrador para nuestra sociedad? ¿Cómo persuadir a una gran fotógrafa que no se puede ilustrar un tema tan doloroso como el feminicidio?… Al parecer nuestro director y su equipo de reporteros y fotógrafos olvidan que la violencia representa uno de los mecanismos mediante los cuales se somete a los cuerpos con menos poder al suplicio del escarmiento de los que tienen poder… Su portada es una prueba palpable de que la violencia de género es la que se ejerce sobre las mujeres por el hecho de ser mujeres y que es socialmente tolerada… Esa fotografía permite afirmar que se carece de todo conocimiento sobre el significado del feminicidio, un término que no trata solo de la descripción de crímenes que cometen homicidas contra niñas y mujeres, sino representa –como bien señala Marcela Lagarde– la construcción social de estos crímenes de odio, culminación de la violencia de género contra las mujeres, así como de la impunidad que los configura”.
Los derechos de las audiencias, de las lectoras y los lectores, suponen un trato equilibrado, objetivo, veraz y respetuoso. En apariencia son principios básicos del periodismo moderno y de la responsabilidad ética de los medios. Sin embargo, este supuesto no es del todo asumido y cristalizado y la estructura que se ha articulado para garantizar esto no es, ni ha sido, suficiente. La plataforma formal, legal, existe. Las recientes reformas en telecomunicaciones lo contemplan: el artículo 256 establece que se respetará “…la igualdad de género y la no discriminación”, y aunque no es explícito serían preceptos suficientes para no cosificar a las mujeres, no lucrar con su dignidad y, sobre todo, no revictimizarlas como es este el caso de la portada en cuestión.
Otro mandato, que nuestro diario, su dirección y colaboradores deberían revisar son las siguientes leyes emanadas para garantizar el acceso a una vida más igualitaria y digna de las mujeres como lo es la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (última reforma publicada en el DOF 27/11/2007) y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (última reforma publicada en el DOF 28/01/2011), así como la Declaración y Plataforma de Beijing, emanada de la Cuarta Conferencia Mundial de Mujeres, realizada en 1995, que en el punto J, “La mujer y los medios de difusión”, emitió recomendaciones varias y trascendentes pero una de las más destacadas fue el trato y tratamiento de las mujeres en los medios, y que precisamente son los preceptos que una portada como la del 18 de abril violan y transgreden en detrimento de sus lectoras y en el afianzamiento de una mentalidad patriarcal, machista y misógina.
Bajo estas consideraciones, la Defensoría de lectores de este diario hace un llamado a poner atención profesional y ética al equipo todo, en detalles de forma que son de fondo. Las imágenes, los encabezados y la prioridad informativa de unos temas sobre otros son cuestiones que pueden influir y refrendar valores ancestrales adversos a los derechos y dignidad de las mujeres. Los avances alcanzados ante “errores” de este tipo son abatidos porque confirman la cultura machista, misógina y patriarcal.
Así también suscribo y reclamo a que la columna de la Defensoría y el contacto de esta figura sean ubicados de forma permanente y segura en un espacio que refleje el verdadero compromiso con sus lectoras y lectores, pues también la invisibilidad de estos datos necesarios al público contribuyen a minar sus derechos y a favorecer la actitud acrítica ante la información y opinión que se ofrece cotidianamente en el diario. Silvia Mendoza, lo exige legítimamente y debemos comprometernos de forma real y no solo cumpliendo o prolongando esta figura porque hoy es la ¿“moda”?.
“La segunda observación es sobre no tener a la mano –en la versión impresa o digital– el espacio para remitir mi reclamo a la ‘Defensora de lectores’, mi búsqueda de correo electrónico o teléfono fue inútil, pues la versión escrita o en la página del diario no apareció, pido por favor que tal información se incluya permanentemente.”
Queda así consignada la voz y reclamo de las lectoras de este medio. La respuesta la tiene la dirección editorial y su equipo con cambios de fondo.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.