Durante la celebración del Mundial Femenil de Futbol se realizó un eco constante en torno a la importancia de esta competición. No solo se trató de la competencia de mayor audiencia en la historia en dicha categoría, sino que implicó un grito constante en pro de la visibilidad, la justicia, el respeto y la equidad de género.

Las mujeres que juegan a la pelota exigen, con toda razón, ser vistas y tratadas en paridad con sus homólogos varones. Esta demanda ya es longeva y, pese a que aún queda mucho por hacer, pueden vislumbrarse cosas positivas en el horizonte.

El reconocimiento que recibió el día de ayer Mónica Ocampo en el estadio Hidalgo no es poca cosa. Se trata del primer homenaje formal que una futbolista mexicana recibe por parte de una institución históricamente masculina. Podemos adjudicar la atinada decisión de Grupo Pachuca a dos factores: el crecimiento exponencial que ha tenido la Liga Mx Femenil y el galardón otorgado a la mediocampista por parte de la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) por haber anotado el mejor gol en la historia de los mundiales.

Los Tuzos tienen la tradición de rendir tributo permanente a grandes estrellas del deporte de 11 contra 11 en los palcos del Huracán. Algunos de los hombres homenajeados fueron leyendas del futbol, como Pelé y Hugo Sánchez; otros, dejaron huella en el club hidalguense: Miguel Calero, Gabriel Caballero, Christian Giménez, entre varios otros. Ahora, Ocampo se convierte en la primera –de muchas más, esperemos– mujer en formar parte del tradicional paseo de la fama blanquiazul.

Nadie podrá restarle méritos a la capitana de las Tuzas. Con más de 15 años de experiencia, fue reconocida como una de las 20 mejores futbolistas del planeta en 2006. Ha disputado dos campeonatos mundiales, siendo el de Alemania 2011 el escenario en que anotó su ahora legendario gol desde tres cuartos de cancha. Entre sus palmarés se encuentran dos coronaciones en Juegos Centroamericanos y del Caribe (JCC), así como un título de Copa de la Liga Mx Femenil con su club actual.

El futbol continúa sumándose al cambio de paradigmas que vive la sociedad contemporánea. Será maravilloso que nuevas generaciones observen el nombre de Mónica Ocampo grabado en un palco, conviviendo armónicamente con leyendas como Rafael Márquez o Miguel Calero. Las nuevas grandes historias se escriben con tinta rosa.

Comentarios