La ruptura entre panistas parece interminable. Una de las ramificaciones de la guerra por la dirigencia estatal derivó ahora en un conflicto que salió de los límites de la lucha partidista al interior del panismo hidalguense. La agresión sufrida por la regidora capitalina Isabel Vite se trasladó al Congreso local, donde simpatizantes de la regidora protestaron contra el diputado Asael Hernández Cerón, quien impidió que el pasado fin de semana llevara a cabo su función como observadora del equipo del candidato Prisco Manuel Gutiérrez mediante el uso de la fuerza física. A esa protesta se sumaron no solo militantes panistas, sino que acudieron activistas de otros partidos y de organizaciones de la sociedad civil. Es decir, el conflicto rebasó las fronteras panistas y se tornó en un caso de violencia política de género. Pero además, el asunto se agravó porque ayer mismo, a través de redes sociales, comenzaron a difundirse imágenes de la vida íntima de la regidora, lo que amerita una investigación exhaustiva para dar con el autor de ese tipo de violencia, que ya se encuentra tipificada. Después de lo que hemos visto alrededor de esta elección interna en el PAN hidalguense, cabe preguntar: ¿qué partido quedará una vez que sea superado ese proceso partidista? O más bien: ¿quedará algo del PAN después de su elección interna? Urge que los panistas se sienten a reflexionar qué es lo que quieren hacer con su institución, la cual atraviesa por una severa crisis, no solo a nivel estatal, sino nacional, y cuyos orígenes datan de aquella derrota en las elecciones presidenciales de 2012. De filón. Se habla mucho de las caravanas migrantes que intentan entrar a Estados Unidos pero poco del éxodo de mexicanos que sigue sin detenerse en la búsqueda del sueño americano. Tan solo en 10 meses, 4 mil 800 migrantes fueron repatriados de Estados Unidos (EU) a Hidalgo, el equivalente a una de esas caravanas que captaron la atención de todo el mundo por unos días.

Comentarios