La fuerza de la sociedad civil organizada sienta su segundo precedente tangible en Hidalgo. Primero fue el regreso de las rutas de transporte público a su trazo original, recién iniciaba operaciones el Tuzobús. La presión de diversos sectores, y dicho sea de paso la cercanía de las elecciones locales en 2016, hicieron que el gobierno de Francisco Olvera escuchara las voces de una colectividad molesta. Fue en ese momento donde la protesta social pacífica cobró resultados favorables, en una sociedad tradicionalmente dormida, poco contestataria a los abusos o a las decisiones unilaterales, como la hidalguense. Ayer, un grupo de mujeres se unió en sororidad y acudió a la Ciudad de las Mujeres, un centro asistencial en Tepeji clausurado por la actual administración estatal y que tuvo un costo superior a los 100 millones de pesos. Inaugurado en septiembre de 2016 por el presidente Enrique Peña, a horas de fenecer el periodo de gobierno de Francisco Olvera, el complejo presentaba deficiencias en su construcción, fallas en el sistema eléctrico y módulos sin el dictamen de Protección Civil. Pasaron 19 meses para que volviera abrir sus puertas, ello no hubiera sido posible, en gran parte, por la presión gestada por activistas preocupadas y ocupadas. La salud es un derecho humano, entonces, ¿por qué otorgarlo a cuentagotas? La respuesta tuvo celeridad, para sorpresa de varias, al arribar a la Ciudad de las Mujeres esta ya operaba. Aunque quedan varias dudas: ¿bajo qué circunstancias funciona?, ¿cuál es la calidad de los servicios de asesoría jurídica, médica, educativa, prevención contra la violencia y talleres de empoderamiento, ¿por qué negar acceso a la prensa?, ¿acaso se pretenden esconder deficiencias?, ¿por qué la encargada del lugar, Claudia Franco, puso como argumento la trillada veda electoral ante un tema tan sensible? La empleada debe saber que ningún proceso electoral debe estar por encima de los derechos humanos ni de la libertad de informar. ¿Por qué tardaron 19 meses en aperturar el centro? Muchas dudas que Omar Fayad y su secretario de Gobierno Simón Vargas deben explicar, aunque a decir verdad, conociendo su soberbia, dudamos que lo hagan. Por otro lado, las deficiencias en la construcción del complejo son un motivo más para mandar llamar a comparecer al exgobernador Francisco Olvera, vieja propuesta de la exdiputada local, hoy candidata a legisladora federal, Gloria Romero. ¿Por qué decimos esto? Su contratista consentido Ernesto del Blanco, a través de Operadora Mersi, se embolsó 124 millones 715 mil pesos en dos contratos para levantar el maltrecho cascaron de la Ciudad de las Mujeres. Quizá si los hidalguenses nos uniéramos como lo hizo ese grupo de mujeres, Francisco Olvera regrese a Hidalgo a explicar el desastre financiero que heredó. De filón. Un mal augurio para el proceso electoral en marcha, es la retención de dos familiares del candidato de Morena a diputado federal por Huejutla, Fortunato Rivera. En las chicanadas se nota la mano bien adiestrada del coordinador de Prospera, el osorista Antonio Lechuga.

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