Recientemente, la Asociación Psicológica Americana (APA, 2016) publicó un artículo titulado “Getting your weight under control”, en donde se explican las acciones que puede implementar un psicólogo en una persona con problemas para controlar su peso. En ese documento se enfatizan los factores clave, específicamente los pensamientos y las conductas que pueden obstaculizar la pérdida de peso.
De manera por demás interesante, se privilegia el manejo del comportamiento alimentario (aunque no deja de lado la realización de actividad física, que es otro componente para el control de peso); se identifican algunas creencias y conductas no saludables, que a veces “sabotean” los esfuerzos para bajar de peso, funcionando como una especie de barreras psicológicas.
Por ejemplo, se describe la creencia sobre el “tener que comerse todo lo que te sirvieron”, o que “debes necesariamente comer postre al final de la comida”, o que “puedes comer lo que quieras después de hacer ejercicio”, inclusive que “comer disminuye tu ansiedad, el aburrimiento o tu enojo…”
De acuerdo con lo antes descrito, el psicólogo puede enseñarte estrategias para la toma de decisiones sanas, te va a acompañar en la identificación de las situaciones, pensamientos y emociones que son “disparadores”, que te empujan a comer descontroladamente o, en caso contrario, a dejar de comer; y también puede evaluarte en relación con síntomas de ansiedad, depresión y trastornos de la alimentación.
El psicólogo, de manera general, desarrollará un plan en donde suele involucrar la enseñanza del automonitoreo, cambio de viejas creencias, aprendizaje de nuevas habilidades de afrontamiento ante situaciones problemáticas, generar sugerencias de cambios en la casa (por ejemplo, en la forma en que acomodas los alimentos en el refrigerador o en la alacena), entre otras cosas.
En definitiva, el psicólogo te ayudará a enfrentar los obstáculos, encontrar formas positivas de cambiar hábitos no saludables y desarrollar nuevas habilidades dirigidas a favorecer la presencia de comportamientos, pensamientos y emociones saludables.
En resumen, el objetivo final de la intervención psicológica en este campo de trabajo es apoyar a las personas favoreciendo la capacidad de generar y mantener estilos de vida saludables, que incluyan al comportamiento alimentario. Asimismo, ayudar a hacer frente a los sentimientos negativos y encontrar maneras de recompensar los cambios saludables de los hábitos alimentarios para facilitar su mantenimiento.

ICSA

Comentarios