La putrefacción del sistema de justicia

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editorial

Desde hace un par de semanas circulan a través de redes sociales, sobre todo Whatsapp, mensajes que alertan de bandas dedicadas al secuestro de infantes con objeto de traficar con sus órganos. Incluso circula una nota donde aparecen supuestos cuerpos de niños en lo que parecen ser congeladores y que, según la información, correspondería a un lugar donde operaba una de esas bandas de traficantes. La circulación de esas falsas noticias y alertas han generado un clima de psicosis que es alimentado, en primer lugar, por un clima de inseguridad y violencia generalizado en todo el país. En segundo lugar, por el vacío institucional y la incompetencia de las autoridades encargadas de brindar seguridad y procurar justicia, lo que mantiene en vilo a localidades enteras que son víctimas de la impunidad y que son rehenes de bandas del crimen organizado. Y por último, la psicosis es generada por la falta de cultura del ciudadano promedio que desconoce, por ejemplo, cómo funciona el nuevo sistema de justicia penal. Esos ingredientes juntos han derivado en un coctel explosivo que ha quebrado al Estado de Derecho. El pasado miércoles en una localidad de Puebla, una muchedumbre de unas 150 personas sacó de la cárcel a dos hombres, uno de 53 y otro de 22 años, tras acusarlos de ser secuestradores de niños. Después, los lincharon y quemaron vivos simplemente porque eran sospechosos de secuestrar niños. Más tarde, la Fiscalía General del Estado de Puebla descartó que los hombres recién asesinados hayan sido delincuentes, sino que se dedicaban a labores del campo. Ayer, en nuestra entidad, ocurrió un hecho similar: en la comunidad de Santa Ana Ahuehuepan, en Tula, dos personas acusadas de plagiar niños fueron golpeadas y después quemadas vivas. Se trató de un hombre, que murió en el propio lugar de los hechos, y una mujer que fue trasladada grave a un hospital donde después falleció. Estos crímenes ejecutados por masas enceguecidas muestran la debacle de nuestro sistema de justicia, pero también hartazgo de un ciudadano que se está convirtiendo en una amenaza para lo que queda de la pacífica convivencia en México. Si no reformamos nuestras instituciones de procuración de justicia y cambiamos la mentalidad del mexicano promedio corremos el riesgo de regresar a la premodernidad, a los tiempos de la ley del talión, del sálvese quien pueda. A ese nivel hemos llegado. De filón. Ayer tocó el turno de registrarse a la bancada del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el Congreso de Hidalgo, que “tendrá un actuar en cumplimiento de las normas, además de cuidar que la legislatura trabaje con transparencia y rendición de cuentas”, según expresó el diputado Humberto Veras Godoy, quien se perfila como el coordinador del Congreso local. Ya veremos.

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