En este berenjenal de desencuentros entre los adalides del gobierno federal y los cabecillas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), las posturas tienen alto contenido de irreductibilidad sustentada en la tozudez de unos y el fundamentalismo de otros, pero en ninguna de las partes hay una propuesta de características salomónicas, para que, como en los choques lamineros, cada quien se vaya con su golpe y sanseacabó.
Por eso es interesante lo planteado ayer por el legislador perredista Jesús Zambrano Grijalva, quien se despedirá el último día de agosto, de la presidencia de la mesa directiva de la Cámara
de Diputados.
Zambrano es un político inteligente que ha escalado, no trepado, espacios de liderazgo en la oposición de izquierda. Podrá uno estar de acuerdo o no con su forma de pensar y propuestas de carácter legislativo y la forma de ejercer la presidencia de la Cámara baja; recordemos que arrancó, en septiembre del año pasado, con un discurso incendiario y de abierta crítica al gobierno del presidente Peña Nieto.
Sin embargo, el presidente de la República lo tomó con filosofía campechana y le dijo, al día siguiente de la apertura del periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión, que tenía que irse acostumbrando a esa mecánica de trabajo y declarativa. En fin, no hubo conflicto ni desencuentro con el jefe del Ejecutivo federal, de forma tal que Zambrano ha transitado libre como el viento en el ejercicio de la presidencia camaral.
Por ello, no es asunto menor su opinión, como prohombre del perredismo y especialmente en estos días cuando la brújula directiva del PRD anda perdida.
Ayer, un colega pidió opinión a Zambrano, respecto de que hay una reforma energética que ya se aprobó y se anuncia lo que son los aumentos a la electricidad y argumentan de que, bueno, que se tuvieron que subir.
“Que la reforma energética –respondió Zambrano– ha resultado un verdadero fracaso, es un fiasco, y queriéndola justificar fue que anunciaron en meses anteriores, las bajas en precios de combustibles y en precios de la energía eléctrica, y ahora ha resultado que de ninguna manera se han resuelto los problemas de fondo que tenía el sistema energético nacional.
“Que es absolutamente falsa la salida de la privatización por la que se perfiló el gobierno de la República junto con quienes votaron a favor de esta reforma privatizadora.
“Que Pemex se sigue hundiendo en su propia desgracia –o la están hundiendo quienes así lo decidieron– y, al mismo tiempo, la Comisión Federal de Electricidad, el sistema energético nacional, está demostrando que la falta de atención, la desinversión en la que la han dejado, pues la está llevando justamente a elevar los precios de la energía eléctrica que, dicen, solamente van a subir para los altos consumos y para el consumo industrial, no para los de bajo ingreso que, por cierto, las gasolinas –por la otra vertiente– pero lo cierto es que, como los propios empresarios ya lo han dicho, el incremento en los precios, en los costos de producción van a repercutir de manera inmediata y casi automática en los precios de los productos, y estos se venden a todos ¡Pues sí! Entonces va a terminar afectando, finalmente, a todo mundo”.
Y por cuanto al ofrecimiento que le hace la Secretaría de Gobernación a la coordinadora de que participen en el modelo educativo, ¿qué opinión le merece? ¿Es un inicio para que haya posibilidades de que se pueda reformar o modificar la reforma educativa?, preguntó otro colega en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Jesús Zambrano calificó “muy importante el ofrecimiento que ha hecho, la propuesta que ha puesto sobre la mesa, el secretario de Gobernación en nombre del gobierno federal, en el sentido de estar dispuestos a discutir el tema del Sistema Educativo nacional, la construcción del nuevo modelo educativo del país; me parece que esta es una buena señal.
“Y, al mismo tiempo, también, que puedan estar dispuestos a revisarse aspectos que tienen que ver con algunos contenidos de la reforma educativa, aspectos que creo yo que son dignos de ser revisados y que haya el acuerdo, por lo tanto también en correspondencia a ello, de destensar el ambiente”.
–¿Qué se abrogue esta reforma?—se le inquirió.
–Yo no estoy planteando eso –replicó–. Yo digo que tiene que verse qué es reformable, pero así en términos decir: “Echar para atrás la reforma educativa”; en primer lugar, está establecida en la Constitución, tendría que reformarse la Constitución ¿con qué argumentos, sobre qué bases, en qué puntos, en qué aspectos? Yo digo que hay que revisar aspectos específicos concretos de la aplicación de la ley…
–¿Desde el Legislativo existe la posibilidad y la voluntad política de hacer modificaciones a la reforma educativa?
–Estamos dispuestos, creo que siempre hay que estarlo. A revisar y escuchar los razonamientos y a perfeccionar lo que haya que perfeccionar—acotó Zambrano. Una postura coherente; la primera en este berenjenal que ha generado severas diferencias y desencuentro social. Conste.

[email protected]
www.entresemana.mx
@msanchezlimon

Comentarios