La autonomía universitaria es esencialmente libertad de pensamiento, el respeto, el espíritu de la razón y la inclusión, es en síntesis la capacidad de coexistir pacíficamente con las diferencias y de articularlas mediante el diálogo racional, lo que permite una afinidad y complementariedad entre el ejercicio intelectual y el funcionamiento republicano, a partir de la autonomía puede crearse un cuerpo social sin uniformidades, integrismos, autoritarismos o totalitarismos. La autonomía es el puente hacia la nueva sociedad, desde ella, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) ha conquistado el espíritu racional de la conciencia, la igualdad democrática, el debate público, la autonomía como fuerza progresista que impulsa el proceso civilizatorio. Los universitarios mediante el diálogo enriquecemos nuestra propia posición, lo que da lugar a nuevas posiciones, resultado de múltiples interacciones.
La dialéctica de la autonomía es conciencia de la alteridad, de la diferencia y, al mismo tiempo, la igualdad, lo cual nos obliga a otra forma de diálogo y de relación: aprender a discutir, a defender nuestras propias ideas, nuestros propios valores sobre la base del respeto básico e incondicional. Los universitarios hidalguenses y con ella toda nuestra institución hemos construido y defendemos nuestra autonomía, esta que se logra con la diversidad de voces entre los muchos que somos la colectividad; en este proceso asumimos los consensos y disensos, como resultado del más absoluto respeto, lo que permite que contemos con convicciones firmes y profundas.
En fecha reciente nuestra autonomía está siendo desafiada por actores políticos que intentan imponer una visión autoritaria, persecutoria y policiaca, para hacer prevalecer la interpretación del pensamiento político dominante del momento, sin importarle el daño que pueda hacerse al desarrollo intelectual y académico que se ha alcanzado en nuestra universidad, así como a la sociedad. En este gesto existe una grave y peligrosa incapacidad para entender los trascedentes logros que ha alcanzado la UAEH, lo que esta significa para el espíritu libertario, la razón, la cultura, la tolerancia, en el ámbito interno para la estabilidad social y la gobernabilidad (los mexicanos no olvidamos las graves consecuencias que provocó la cerrazón y el autoritarismo del gobierno federal frente a la universidad en 1968.
Nuestra alma mater es una institución vinculada hondamente y arraigada en la sociedad, en la comunidad, unida a diversas instituciones sociales, por estas razones nuestra universidad está en el deber de conservarse como un campo libre, abierto a la discusión, condicionado solamente por la objetividad y honestidad de los propios universitarios.
El intento de afectar la autonomía de los universitarios hidalguenses no es solamente una embestida contra nuestra institución, es un agravio para todas las universidades públicas de la nación. Tratar de vulnerar la(s) autonomía(s) es dañar al organismo más pensante, libertario, justo con que cuenta la cultura y la conciencia de un pueblo; dañar la autonomía es un crimen de lesa humanidad, que los universitarios hidalguenses no permitiremos, nuestra respuesta es la ley, la juridicidad, el entramado legal y, desde luego, la legitimidad que nos reconoce la historia.
Desde la parte jurídica, un prestigiado jurista, el doctor Raúl Carrancá y Rivas, asegura que lo aprobado por los diputados locales el 5 de octubre “implica una intromisión abierta y descarada como consecuencia de un poder como el Legislativo en el ámbito y espacio de una casa de estudios a la que la misma Constitución le da autonomía”. Esa misma opinión la comparte y defiende otro eminente constitucionalista, el doctor Sergio García Ramírez y, desde luego, todos los universitarios de Hidalgo.
La universidad, señalaba José Ortega y Gasset, no solo necesita contacto permanente con la sociedad, necesita también contacto con la existencia pública, con la realidad histórica, con el presente que es siempre un integrum y solo puede tomarse en totalidad, sin amputaciones. Atacar la autonomía es amputar y violentar la soberanía universitaria, la respuesta es la unidad para defender la vida universitaria, los logros y lo que significa nuestra casa de estudios, pues sin la vitalidad creativa y pensante de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo serían impensables los avances científicos y culturales de la sociedad moderna con que hoy contamos.

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