La ruptura, nuevas formas de concebir la escena

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escenas
Sus textos fueron traducidos al alemán, francés, italiano, griego e inglés

ALEJANDRA RODRIGO
Pachuca

El primero de julio se llevó a cabo en Neuroforo el conversatorio “La dramaturgia contemporánea y el público joven: el caso de El cielo en la piel”, por Edgar Chías, escritor mexicano, actor, profesor y dramaturgo egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, miembro del Sistema Nacional de Creadores del Fonca desde 2009.
Sus textos fueron traducidos al alemán, francés, italiano, griego e inglés, y publicados en Europa y América Latina. Entre sus obras más destacadas se encuentran Telefonemas, De insomnio y medianoche, El cielo en la piel, y Crack.
La plática comenzó con un pequeño recuento sobre las circunstancias que cambiaron en los últimos 20 años en la escena, a partir de una ruptura sobre aquella tradición teatral mexicana de la generación de Víctor Hugo Rascón. “La siguiente generación ya no quería representar la identidad mexicana. La identidad mexicana ya no tenía que unificarse.”
Edgar mencionó que al entrar a la escuela, le insertaron la idea “que en México no se podía hacer buena dramaturgia”, pero en su deseo de ser espectador de los trabajos de las otras escuelas de la Ciudad de México encontró otra forma de teatro “rarísimo” que establecía una relación entre el espectáculo y el espectador: a partir de las palabras hacían imágenes, las fábulas no eran lógicas ni cronológicas, el uso de la narración en distintas personas , disociación de términos orales distintas a la acción física, obras sin palabras, la integración de otras disciplinas.
La siguiente generación (Ricardo Díaz e Israel Cortés, entre otros) hizo cosas imposibles, la creación de nuevas experiencias. Lo cual propició una crítica brutal de aquellos acostumbrados al teatro tradicional, hecho por ellos mismos. Gracias al desprecio de las viejas generaciones hacia las nuevas, organizó accidentalmente el encuentro de jóvenes dramaturgos con jóvenes directores y jóvenes actores, descubriéndose con espectadores jóvenes con la capacidad de tener otras lecturas sobre el hecho escénico.
Así la generación de dramaturgos como Silvia Peláez, Jaime Chabaud y Luis Mario Moncada rompe con la caricaturización de lo mexicano, proponiendo otro tipo de estructuras para la escena, el uso de la narración, la eliminación del “personaje”, son recursos que abren las fronteras entre el escenario y el público, también eliminan las fronteras entre el poder supremo del dramaturgo o el director, el actor se vuelve creador de un discurso propio.
Por lo tanto, El Cielo en la piel es un ejemplo de una dramaturgia contemporánea, que haciendo uso de la narración y con el cambio de voz en distintas personas, abre la posibilidad de hablar de un México violento, con seres vulnerados y de una forma poética. Con Edgar Chías y muchos otros dramaturgos se rompe el mito “en México no se puede hacer buena dramaturgia”.

Edgar Chías

  • El primero de julio
    presentó en Neuroforo el conversatorio “La dramaturgia contemporánea y el público joven: el caso de El cielo en la piel”
  • Es escritor, actor, profesor
    y dramaturgo egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, miembro del Sistema Nacional de Creadores del Fonca desde 2009

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