Mario Cruz Cruz y Jonathan Beltrán

La salud de todo organismo depende de la ausencia de enfermedad en cualquiera de sus partes, pero también en la preservación de aquellos órganos que están sanos, por lo que a toda costa se debe evitar que la enfermedad hospedada se propague, pero también es menester la implementación de medidas preventivas que mantengan el estado de bienestar en el largo plazo.

Mediante esta alegoría, en esta entrega editorial hacemos un diagnóstico general de dos aspectos fundamentales para la economía mexicana: el comportamiento comercial del sector automotriz y el agrícola. Para ello se comparten dos interpretaciones construidas con la lectura de datos duros de ambos rubros, pero sin profundizar en ellos. La intención es lanzar alertas a los tomadores de decisiones sobre la salud de esos sectores, que seguramente serán tema de discusión en el terreno de la disputa comercial con Estados Unidos (EU) en la reanudación de las negociaciones, que retomará el recién electo presidente de la República.

Sector automotriz: diagnóstico preventivo

El impasse comercial que México tiene con su vecino del norte obliga al país azteca a implementar estrategias multinivel en materia comercial y productiva (tecnológica) de manera gradual, algo que debió haber hecho desde el comienzo de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con EU y Canadá.

Asociado a ello, cualquier estrategia que se implemente deberá alejarse de análisis anclados a sentidos comunes e interpretaciones poco serias de lo que realmente significa para nuestro país el TLCAN. Para transitar a ese tipo de análisis debe destacarse que a poco más de 20 años de ese acuerdo, el flujo mercantil ha aumentado de manera significativa en beneficio de México, viéndose reflejado en el tráfico de bienes y servicios con el país vecino en comparación con el resto del mundo. Sin embargo, es menester realizar diagnósticos específicos para detectar la enfermedad y buenas prácticas en el tema que nos convoca.

La salud económica de cualquier país está sustentada en varios indicadores, uno de ellos es la balanza comercial, que nos muestra la relación cuantitativa entre las exportaciones y las importaciones, cuyo resultado ha sido, en términos globales, negativo para México en los últimos cinco años que se analizan. Sin embargo, si hacemos una revisión puntual en un elemento importante como la industria automotriz, podemos darnos cuenta de que este sector ha tenido un crecimiento sostenido. Según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), México fue el octavo productor de vehículos ligeros en el mundo durante 2014, posición que muestra que ese sector será prioritario en la mesa para el equipo negociador, porque ha generado riqueza y contribuido con un porcentaje considerable al producto interno bruto (PIB) y, además, es generador masivo de empleo.

Diagnóstico: para este sector hace falta medicina preventiva que asegure y fortalezca en el largo plazo los resultados obtenidos.

Sector agrícola: cóctel de antibióticos

Por otra parte, en lo que se refiere al sector agrícola se observa que en los últimos cinco años el déficit de la balanza comercial es sostenido con EU, pero a pesar del saldo negativo, nuestras exportaciones van en aumento respecto a los años anteriores en ese rubro. Entonces, en esta materia es importante la prescripción de un cóctel de antibióticos que revierta la infección dependentista y estabilice ese indicador. Eso se traduce en la necesidad de implementar estrategias de producción agrícola más eficientes (con mejoras técnicas) y mayor cumplimiento en la reglamentación fitosanitaria para la exportación.
Diagnóstico: es urgente la intervención para el restablecimiento de la salud y aplicación de medidas que salvaguarden la soberanía alimentaria.

En suma, puede indicarse que el sector exportador es uno de los grandes promotores de la recuperación económica de México, ya que, según el Banco de México, este aporta el 28 por ciento del PIB del país y, además, es uno de los sectores que más empleo aporta, ya que contribuye con uno de cada seis trabajadores.

Por ello, además de comprender los aspectos procedimentales y normativos, los cientistas del comercio estamos obligados a identificar las relaciones de poder que en esta práctica económica perviven, de lo contrario solo seremos actores librescos de la norma y de la técnica, pero para revertir nuestra dependencia hace falta más que eso.

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