La Auditoría Superior de la Federación (ASF) visitó el año pasado los terrenos donde se construiría la refinería Bicentenario, proyecto cuyo origen encontramos en los tiempos del expresidente Felipe Calderón. Como todos sabemos, el proyecto fue cancelado, luego de la crisis que atraviesa Petróleos Mexicanos (Pemex) y que se ha agravado por los bajos precios internacionales del energético. Y entre los hallazgos que encontró la ASF, sorprende que en junio de 2016 solamente había terrenos ociosos esperando alguna utilidad o algún proyecto de la empresa productiva del Estado. También es interesante ver cómo Pemex respondió a las observaciones de la ASF. Por ejemplo, la empresa le informó a la Auditoría que los terrenos que están perfectamente delimitados por una barda perimetral podrían ser destinados para una “Central de almacenamiento y bombeo de productos refinados”, que podría dar cabida a unos 600 mil barriles; también, informa el documento –que puede consultarse en Internet–, los terrenos podrían ser destinados al almacenamiento estratégico de crudo para las refinerías de Tula y Salamanca “hasta por un millón de barriles” o, incluso, dice, los terrenos podrían servir para “retomar la construcción de una nueva refinería como resultado de alguna alianza estratégica”. Este último punto es el que resulta interesante para nuestra entidad, porque la idea de una refinería nueva para Tula, que oficialmente fue cancelada, podría resurgir en medio de un nuevo contexto nacional e internacional. Es factible porque, en primer lugar, la reforma energética permite a Pemex aliarse con privados en este tiempo en que el dinero público ya no alcanza para financiar proyectos de tal envergadura (o al menos eso dice el gobierno federal). Recordemos que la semana pasada la compañía petrolera italiana ENI anunció que encontró una cantidad significativa de crudo en las aguas del golfo de México. Se trató del primer hallazgo petrolero hecho por una empresa privada en nuestro país desde 1938, cuando tuvo lugar la expropiación petrolera. Este hecho de inmediato hace pensar que la refinería Bicentenario puede resucitar algún día. A México le urgen refinerías para no seguir importando gasolina desde Estados Unidos y a Hidalgo le vendría bien no tener esos terrenos ociosos. Ya veremos. De filón. Algo extraño ocurre en Tizayuca y el alcalde Gabriel García Rojas apenas soltó una madeja para seguir investigando. En entrevista, el edil dijo respecto al asesinato del líder de los trabajadores del ayuntamiento la semana pasada, que hubo otro trabajador amenazado de muerte. Y sobre el posible motivo del asesinato, el alcalde no declaró nada, pues argumentó que la información es reservada. ¿Qué es lo que pasa en Tizayuca? Ojalá que cuando concluya la investigación tengamos más claridad.

Comentarios