La sexualidad en la adolescencia (Quinta parte)

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La abstinencia

Es una expresión en la cual se decide no realizar ninguna actividad sexual genital (caricias y juegos sexuales, sexo oral o anal), coital (penetración del pene en la vagina) ni autoerótica (autoestimulación). Sin embargo, algunas personas deciden solo abstenerse de las relaciones coitales, y no de las relaciones genitales.

Con frecuencia, las personas que practican la abstinencia liberan sus impulsos y deseos sexuales a través de los sueños húmedos, en los que se experimentan eyaculaciones o lubricaciones vaginales durante las horas de sueño.

Las presiones y mensajes sociales influyen mucho sobre la posibilidad de abstenerse, ya que en el caso de los hombres esa situación es vista como falta de masculinidad. Así, los varones que no tienen relaciones sexuales genitales o coitales son catalogados de “pendejos”, “poco hombres” u “homosexuales”. Mientras tanto, a la mujer se le refuerza la abstinencia, al esperar que se mantenga virgen hasta el matrimonio o que no exprese ningún tipo de deseo sexual.

De esa forma, la abstinencia puede vivirse por presión o compromiso, y no porque se desee. También se puede creer que vivir la abstinencia es imposible, y que quienes la practican están “pasados de moda”, son raros y reprimidos.

Al respecto, debes saber que sí es posible practicar la abstinencia, porque todas y todos somos capaces de tener control sobre nuestros deseos e impulsos sexuales. Además, las personas que deciden no tener experiencias genitales o coitales tienen un gran nivel de convicción y autoestima, porque no se dejan llevar por las presiones de otros.

Algunas personas creen que quienes se abstienen de las prácticas sexuales genitales o coitales lo hacen porque no sienten ningún deseo o porque no les gusta. Vivir la abstinencia no quiere decir que se es asexuado, o sea, que no tienen intereses, deseos o necesidades eróticas.

El abstenerse no es como una vacuna contra las ganas o la excitación sexual. Por eso, hay que evitar situaciones que pongan en riesgo o a prueba la decisión, ya que esto podría debilitar la propia voluntad.

Otra creencia común es que las personas que se abstienen “se pierden de lo bueno” y que “son tontos por no disfrutar”. La abstinencia es muy importante porque te protege de exponerte al riesgo de un embarazo o ITS/VIH-SIDA, así como de vivir una experiencia sexual para la que no te encuentres preparado, en la cual en vez de obtener satisfacción física y emocional, vivas mucha culpa, frustración y temor.

Por eso, para que el encuentro sexual sea algo placentero y positivo debes esperar al momento indicado, y solo tú puedes saber cuándo llegará ese día. Todas esas influencias dificultan que la abstinencia pueda ser vivida como una opción libre que tienen las personas adolescentes en el ejercicio de su sexualidad.

Se debe tener presente que la abstinencia es una decisión personal, que debe ser respetada, y que todas y todos tenemos derecho a decidir sobre la forma en que queremos vivirla.

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