La autopista México-Pachuca es escenario común de tragedias. Una suma de variantes provocan que con cierta frecuencia seamos testigos de aparatosos percances vehiculares, la mayoría en territorio del Estado de México, donde nos enteramos de carambolas que arrojan decenas de muertos. Algunas constantes sobre las causas de los accidentes apuntan a que operadores del transporte público manejan con imprudencia: van a alta velocidad, con sobrecupo y sin respetar paradas establecidas. Esto último quizá provocó la más reciente tragedia, ayer, cuando un autobús impactó contra otras dos unidades del servicio público que se encontraban estacionadas sobre la autopista. Lo peor es que esa alta incidencia de accidentes podría empeorar. Recordemos que el gobierno federal construye uno de los aeropuertos complementarios al internacional Benito Juárez en Tecámac, donde hoy se encuentra la base militar de Santa Lucía. El aeropuerto en esa zona, si bien favorecerá a Hidalgo por la derrama económica que provocará, complicará aún más la entrada a la Ciudad de México. Este futuro problema debe ser atendido por las autoridades preparando un plan para evitar que esa vía se colapse aún más de lo que ya está. Y es urgente porque hoy la entrada a la Ciudad de México a través de esa vía es frágil y vulnerable a bloqueos o siniestros como el de anoche, donde hasta el cierre de esta edición se registraron al menos 11 decesos tras el fatal accidente. De filón. La Auditoría Superior de la Federación encontró unos 156 millones de pesos que están pendientes por aclarar y que fueron dirigidos a rehabilitar la refinería Miguel Hidalgo en Tula…

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