Por Nielsen Hernárdez Mayorga

La llamada “reingeniería gubernamental” anunciada por Omar Fayad al inicio de su administración por fin se materializó. Ayer, las diputadas y diputados del Congreso de Hidalgo aprobaron diversas reformas, adiciones y derogaciones a la Ley Orgánica de la Administración Pública de Hidalgo.

Para quienes no estén familiarizados con los términos jurídicos, el asunto es sencillo. Se crearon dos secretarías: la de Cultura y la de Movilidad y Transporte, a su vez, eliminaron a la Secretaría de Planeación, Desarrollo Regional y Metropolitano y ahora será unidad de planeación y prospectiva, a cargo de Lamán Carranza. La Secretaría de Finanzas y Administración será llamada Secretaría de Finanzas Públicas, y, por último, la coordinación del despacho del gobernador, que dirige Israel Félix Soto, cambió de nombre a Secretaría Ejecutiva de la Política Pública estatal.

Pero ¿por qué hacer estos cambios? Primero porque cada gobernador trata de poner un “sello” a su administración. Segundo, estos cambios ni son nuevos ni tampoco son tan originales pues ya existen en otras partes del mundo, incluso en México, basta con recordar que Vicente Fox creó la Oficina de la Presidencia para las Políticas Públicas a cargo de Eduardo Sojo hace más de 16 años.

Sin embargo, con estos cambios se manda un mensaje de modernización a la administración pública estatal, al retomar prácticas internacionales para reorientar funciones de ciertas dependencias “robustas en burocracia” y hacer más con menos. Pero no basta con tener buenas intenciones. Para que estas modificaciones tengan resultado es necesario que los funcionarios públicos se profesionalicen, de lo contrario, esto solo será una simulación.

Por ejemplo, la unidad de planeación y prospectiva tendrá que elaborar y evaluar políticas públicas para que ataquen la raíz de los problemas públicos y esto no es menor ni sencillo. Se requiere de capacidad técnica y especializada en estas dependencias, que al parecer aún es incipiente, ya que de 2011 a 2016 la mayoría de las evaluaciones que hizo el gobierno de Hidalgo fueron hechas por consultoras externas. Tampoco existe un servicio profesional de carrera en Hidalgo y los perfiles de varios funcionarios muchas veces no son acordes a las tareas que desempeñan dentro del gobierno. Por ello, si realmente se quiere hacer un cambio en el funcionamiento del gobierno de Hidalgo, se requiere profesionalizar la función pública,no hay de otra.

Comentarios