La pandemia ha traído desgracia para muchos, pero no para las empresas que le han apostado a la tecnología, las cuales están aprovechando las oportunidades que la crisis sanitaria ha abierto, lo que explica que el rezago tecnológico denota una alta vulnerabilidad económica y social.

En el caso de México, su ostensible vulnerabilidad es estructural, consecuencia de un modelo económico privatizador, sobre todo por la llamada “industrialización trunca”, que surgió de la coexistencia de un sector industrial financiado por la inversión extranjera directa (IED), altamente dinámico en sectores de punta, mientras que el resto de la industria, a pesar de los incentivos directos e indirectos, no pudo, desde entonces, por su rezago tecnológico y la carencia de la transferencia de conocimientos, integrarse al mercado mundial.

El comportamiento del PIB denota el cambio de modelo económico hacia un capitalismo neoliberal, de Lázaro Cárdenas a Adolfo López Mateos el PIB en promedio fue del 5.7 por ciento, en el período de Gustavo Díaz Ordaz-Luis Echeverría creció 6.37 por ciento y de Miguel de la Madrid-Enrique Peña Nieto solo llegó al 2.6 por ciento. En los inicios de la 4T el crecimiento del PIB es negativo.

Con el primer pacto económico en 1987, se impuso el modelo neoliberal, poniendo en el centro a la IED como fuente de financiamiento, privatizando a las empresas públicas que pasaron de mil 155 que existían en 1982, a solo 217 en 1993, formando un sector manufacturero privado exportador, solo les faltó desaparecer a Pemex y la CFE para dejar a las trasnacionales el mercado de los energéticos. Los sistemas educativo y de salud ya estaban en proceso de privatización. Con este contexto de vulnerabilidad es como se recibe la pandemia.

La reactivación económica no será ni rápida, ni sencilla, a pesar de los programas sociales de la 4T, ni tampoco será en “V” ni en “U”, porque colocar dinero en áreas donde hay carencias de conocimientos, de procesos de investigación y de desarrollo tecnológico, las actividades productivas no podrán incrementar su productividad, ni su competitividad.

La tecnología es la que ha dado fortaleza a las empresas que han salido ganadoras en la pandemia, las cuales tienen un común denominador que son las plataformas tecnológicas como Uber, Urbo, Rappi, Glovo y otras tantas.

Los grandes consorcios como e-Bay, Mercado Libre, Alibaba, Tencent y no se diga Amazon, cuyas acciones en la bolsa de valores han llegado a más de 2 mil 300 DLS, es líder del comercio electrónico, contrató recientemente a 75 mil nuevos empleados, para atender sus operaciones, reportando ganancias por 24 mil millones de DLS en este abril. En su plataforma de esparcimiento Prime creció 39 por ciento, mientras que Netflix lo hizo en 58 por ciento, pero la ganadora en esto es Youtube con el 76 por ciento.

El sector bancario es otro de los favorecidos por la pandemia, aunque no dan atención al público directamente, son el conducto por donde fluyen los recursos financieros, tanto de ayuda, como de inversión y préstamo, en algunas naciones dan créditos a tasas hasta del 50 por ciento.

Grandes trasnacionales además de los desarrollos tecnológicos, como plataformas, nube, blockchain e inteligencia artificial están aplicando como estrategia las fusiones, para apoderarse de los mercados a nivel global, es el caso de Walmart que se unió a FlipKart de la India, para realizar ventas electrónicas, Carrefour hizo alianza con Google, para ventas de alimentos en línea.

En la agroindustria digitalizada, que ya aplica nanotecnología, así como a través de tractores captan datos de siembra, suelo y clima, para analizar rendimientos, participan en una cadena tecnológica-valor Microsoft-Syngenta, Bayer, John Deere, Cargill, ADM y Cofco, entre otras, quienes expresan que a través de las plataformas digitales se podrá superar la crisis alimentaria que ocasiona la pandemia, cuando hay millones de migrantes y trabajadores informales, que se quedaron sin ingresos por falta de empleo a consecuencia de la pandemia; el propósito de las trasnacionales, no dicho pero si de hecho, es acaparar tierras y dominar los mercados de los alimentos.

En toda crisis hay ganadores y perdedores, pero con la pandemia, la diferencia la hace la capacidad de desarrollar y aplicar tecnologías, apropiándose de ellas vía la propiedad intelectual para dominar los mercados y el mundo.

Comentarios